Hay profesiones en el mundo que sería mucho mejor que no existieran, ya que suponen una auténtica humillación a la mujer y hacen que la igualdad de género quede como un sueño lejano. La que practica Eric Aniva es una de ellas, tal y como cuenta Ed Butler en la BBC.

Este hombre, que no sabe su edad exacta, pero que ronda los cuarenta, trabaja como una ‘hiena’, que es el nombre que en Malawi le dan a personas que cobran dinero de la comunidad (entre 4 y 7 dólares por sesión) a cambio de practicar rituales de limpieza sexual. 

En algunas ocasiones es a mujeres viudas, otras veces es a las que sufrieron un aborto y Aniva, que vive en la región de Nsanje, al sur del país, está especializado en jóvenes que acaban de tener su primera menstruación, por lo que los padres las mandan a las hienas con el objetivo de iniciarse sexualmente como manda la tradición.

El ritual dura tres días y si las muchachas se niegan existe la creencia de que traerá mala suerte a la comunidad, por lo que pierden la virginidad en un acto horrible que casi siempre las deja muy traumatizadas. Pero no solo eso.

Y es que se estipula que el sexo debe ser sin ningún tipo de método anticonceptivopara garantizar que la limpieza se produce correctamente, por lo que las posibilidades del contagio de enfermedades sexuales se multiplican.

De hecho, el propio Aniva le confesó al periodista de la BBC que él mismo era portador del VIH, manifestando con orgullo que había mantenido relaciones con al menos 104 mujeres.

Malawi es un país de África que tiene una tasa muy alta de casos de sida, con un 9% de la población infectada, según los datos de UN Aids. El problema con las hienas es que contagian a mujeres completamente sanas que van a portar la enfermedad toda su vida y además se la van a transmitir a sus descendientes.

Este ritual se remonta a siglos atrás y pese a que el Gobierno y las organizaciones internacionales intentan acabar con esta práctica, lo cierto es que en algunas regiones del país, especialmente las del sur, se resisten con ferocidad a renunciar a ellas, aunque no se puede negar el avance, ya que hay otros lugares donde antes era común y ahora está prácticamente extinta.

Pocos días después de la publicación de este artículo en la BBC, el presidente del país ordenó el arresto de Eric Aniva, por los casos de abuso y por la transmisión de la enfermedad a las niñas, a las que nunca decía que era portador. Una demostración más de que poco a poco y con mucho sufrimiento, se pueden cambiar las cosas en el mundo.

Javier Taeño (@javiertaeno)