Cuando pensamos en las campañas para concienciar sobre el abuso a menores, nos vienen a la mente –y con razón- imágenes truculentas y trágicas. Pero, ¿un anuncio con dibujitos felices y una canción pegadiza? Exacto: los destinatarios de la campaña son los niños pequeños.

Un didáctico “Pantosaurus” y sus amigos dinosaurios pretenden enseñar a los más peques a proteger sus partes íntimas ante las proposiciones deshonestas de los indeseables, de una manera muy sencilla y pedagógica y a ritmo de tonadilla infantil.

En la prevención del abuso a menores, todas las líneas de actuación son necesarias: informar sobre los teléfonos de ayuda, animar a denunciar, proporcionar  a los padres estrategias para  proteger a sus hijos… Pero no menos importante es dirigirse a las propias víctimas para enseñarles a evitar determinadas situaciones.

Obviamente, en el caso de los más pequeños e inocentes, no es fácil abordar el tema.  Con esta campaña, los estudios Aardman han dado en el clavo al conseguir transmitir un mensaje sencillo, sin utilizar palabras que den miedo ni mencionar el sexo, y que los pequeños pueden asimilar con naturalidad y hasta pasándolo bien.

Cualquiera que haya tratado con niños pequeños sabe dos cosas: que son como esponjas de absorber conceptos y que les encantan las canciones. Pantosaurus canta una divertida canción en la que explica que la ropa interior cubre sus partes íntimas, que éstas le pertenecen solo a él y que si alguien quiere verlas hay que decir que no y contárselo a un adulto.

“Pantosaurus” es el nombre de un tipo de plesiosaurio del Jurásico, pero evidentemente el anuncio no se refiere a este animal extinto: se trata de un juego de palabras con la palabra pants, que en inglés significa “ropa interior”,  y que traducido sería algo así como el “calzoncillosaurus”. Lo que no queda claro es por qué, en el vídeo, todos los pequeños dinosaurios llevan su ropa interior, pero los adultos no…