Namiquipa— Una niña de 10 años fue asesinada en la comunidad de El Terrero, Namiquipa, luego de que su hermano de 12 años y un amigo de 14 le amarraran un cable al cuello y la suspendieron de la rama de un árbol enojados porque la pequeña les había destruido una casita.

El hecho que ocurrió alrededor de las 3 de la tarde del pasado viernes, consternó a la comunidad antes mencionada, pues por declaraciones de un hermano de la victimada, los presuntos responsables estaban bajo los influjos de la mariguana.

La niña se llamaba Paola y el hermano que es señalado como privarla de la vida fue identificado como Antonio, de 12 años, y su amigo como Bibian, de 14.

“Cuando llegué mi hermano tenía los ojos bien rojos”, comentó Sergio, hermano de Paola,  quien confirmó que su hermano de tan sólo 12 años, ya consumía mariguana, al igual que lo hacía Bibian, por lo que no duda que estuvieran bajo los influjos de esta droga cuando cometieron el homicidio.

“El Bibian era mi mejor amigo, pero me traicionó”, expresó mientras mostraba la parte del cable que aún cuelga de la rama.

Uno de los vecinos presente en el panteón, comentó que generalmente los padres de los menores, se encuentran trabajando a lo largo del día en una huerta manzanera, y que por lo general, los niños juegan solos en la orillas de un río o en la calle de la vivienda, sin la supervisión de algún adulto.

Marcela Palacios, vocera de la Fiscalía Zona Occidente, informó que Antonio, victimario de su hermana, se encuentra en calidad de no imputable al delito de homicidio por su edad, por lo que no rindió declaración ni se encuentra en calidad de detenido.

El padre de los menores que junto con la madre se observaron consternados por el fallecimiento de su hija, relataron que su hijo Antonio era muy rebelde, que generalmente no hacía caso de lo que le decían y que al saber que su hijo estaría en libertad, decidió que se internara en un Centro de Rehabilitación en Cuauhtémoc, para que reflexionara sobre la dimensión de lo que cometió.

La familia de jornaleros indígenas está integrada además de los padres, por dos hijas de 19 y 18 años que no habitan en este domicilio, Sergio de 16 años, Antonio de 12 años y Paola de 10 años, quienes rentan un cuarto en la zona Centro de la comunidad, en cuyo patio sucedieron los hechos.

Vecinos y compañeros de trabajo fueron quienes acompañaron a la familia durante la misa y la despedida de Paola en el panteón Seccional.