Tula de Allende, la ciudad segura que  pregonó el aún alcalde, Jaime Jacobo Allende González, certificada a nivel internacional como tal, amaneció este lunes con la noticia del asesinato del líder de los Sitios Unidos de Tula, Gerardo Escamilla Marquez,  a quien balearon fuera de su domicilio, en la Unidad Habitacional Pémex (UHP).

Según el reporte de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo, fue un elemento de la Policía de Investigación del Grupo Tula quien denunció que sobre la calle Oriente 7 de la UHP, frente a conocida tienda departamental, había un hombre lesionado por arma de fuego, sin embargo, cuando se llegó al lugar, confirmaron que yacía sin vida.

El líder taxista fue baleado en el interior de su vehículo, un taxi con placas 1329FUF; el o los homicidas se dieron a la fuga, sin ser localizados a pesar de un operativo que se implementó para encontrarlos.

Este asesinato causó indignación en la sociedad tulense, que a unos cuantos días de que concluya la administración municipal de Jaime Jacobo Allende, en la que se gastaron muchos millones de pesos para según “fortalecer la seguridad” en esta demarcación, lo cierto es que el nivel de violencia y delincuencia incrementó, provocando el rechazo del pueblo a los diferentes “premios “que ganó el edil por su “excelente gobierno y aciertos en esta materia”.

Comentarios de indignación reprochan que los oficiales de policía, tanto municipales como estatales en lugar de realizar rondines de vigilancia como es su responsabilidad, se dediquen a “agruparse” en retenes ilegales para detener a los automovilistas y buscar cualquier circunstancia para infraccionarlos, mientras en lugares muy céntricos se cometen delitos como el asesinato del también ex director de Reglamentos, en la administración 2009 – 2012, con Rodolfo Paredes Carbajal como alcalde.

El hecho de que hay más de dos decenas de unidades policiales descompuestas, así como otras tantas sin operar por falta de combustible,  propicia que  la población se sienta cada vez más insegura en esta que se considera una administración fallida, “la peor para la sociedad tulense”, que en lugar de traer beneficios, acercó peligrosamente a grupos de la delincuencia organizada que están haciendo de las suyas en este municipio.

El gobierno municipal aún en funciones y con la seguridad de que van a cobrar aún en esta quincena, la última, como lo dijo en un inicio en tono de broma el mismo edil Allende González no ha emitido algún comunicado  en el que proporcionen información  sobre este homicidio, que se registró a escasos 500 metros de la dirección de Seguridad Pública.

La PGJH informó en su comunicado que ya se giraron oficios para realizar estudios periciales en criminalística de campo, balística, medicina forense y los necesarios para reunir información que lleve a determinar quien o quiénes son los responsables del suceso, aunque no informó el número de Carpeta Única de Investigación en el que se asentaron los datos.

Dentro de las últimas actividades en las que participó, destaca la del Primer Encuentro Regional de la Sociedad Civil para la Integración de propuestas para el Plan de Desarrollo Estatal Hidalgo 2016 – 2021, en donde lideró la mesa de  Transporte Público, misma en la que refirió la grave problemática que enfrentan los trabajadores del volante con la creciente inseguridad que no les permite desarrollar su trabajo con tranquilidad e insistió en que el gobierno de Omar Fayad haga la colocación de las videocámaras en entradas y salidas del municipio, así como en cada una de las bases de taxis y zonas que han sido identificadas como de riesgo.

Se preveen manifestaciones por el gremio taxista, para exigir justicia por este artero asesinato, que se cometió con saña, ya que le dieron al menos diez disparos.  Sus restos son velados en el Velatorio El Ángel, en la colonia Jalpa y de acuerdo a la información vertida, mañana se le realizará un homenaje en el auditorio José María de los Reyes, en donde se congregarán los cientos de taxistas que le apreciaban.