Alan Turing fue un matemático gay

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Nuestras alumnas y alumnos LGTB necesitan referentes en los que reconocerse, que les ayuden a entenderse y a comprender el mundo. No solo personas de su entorno, sino también historias, relatos, temas con los que puedan conectar. El problema es que los referentes que proporcionan las historias que van a escuchar van a ser mayoritariamente heterosexuales. No solo me refiero a las historias de ficción, las poesías en las que siempre un poeta cantará el amor a una dama, las óperas, las canciones, las obras de teatro, las novelas en las que se explorarán los infinitos matices de una relación amorosa… siempre heterosexual. También van a quedar borradas de los contenidos que se imparten en las aulas todas las huellas de la presencia LGTB en la ciencia, la historia, e incluso en el arte.

Existen dos peligros que van a aparecer cuando les proporcionemos referentes: transmitirles inconscientemente que solo van a ser aceptados si sobresalen en algo (leí una vez una reveladora frase de un activista gay que decía que toda su vida había luchado por el derecho a no ser extraordinario), y que la inmensa mayoría de las historias que podemos contarles son historias de dolor, y resulta duro construirse una identidad desde esa posición.

Es fundamental, por lo tanto, que les hablemos de la importancia de determinados personajes históricos, pero también de las luchas que han protagonizado multitud de personas anónimas en los movimientos LGTB para conseguir nuestros derechos. Necesitan escuchar finales felices.

Resumiendo, ¿es realmente necesario hablar a nuestros alumnos de que Alan Turing fue gay para que comprendan los fundamentos matemáticos de la informática? Puede que no, pero sin duda van a agradecer escuchar que gente como él ha contribuido al desarrollo de nuestra sociedad, y probablemente les haga sentirse menos excluidos, incluso si se les resisten las ecuaciones.

Carlos Javier Herrero Canencia.

Profesor del IES Rosa Chacel, de Colmenar Viejo.

Columna publicada en la sección Historias mínimas de la revista Cuadernos de Pedagogía, número 470, septiembre de 2016.