¿Firmarán regidores un cheque en blanco al presidente de Tula?

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Por Beatriz Flores González

 

De nueva cuenta, en la Segunda Sesión Ordinaria de Cabildo en Tula, se vuelve a poner el punto de “firmarle un cheque en blanco” al alcalde, Ismael Gadoth Tapia Benítez.

Es decir, en el punto 14, se propone la “Discusión y en su caso aprobación para que el Presidente Municipal Constitucional celebre contratos y convenios de naturaleza administrativa por el ejercicio 2016 – 2020 y todos los contratos o convenios que tengan una naturaleza distinta, se celebren en base a las leyes aplicables”.

Si bien es cierto, que  en la Ley Orgánica Municipal en el Capítulo Quinto, lo relacionado a las Facultades y obligaciones de los presidentes municipales,   en la fracción LIII indica que puede “celebrar contratos con particulares o instituciones oficiales en los términos señalados por la Constitución Política del Estado de Hidalgo, ésta Ley y las demás relativas”, también es cierto que los representados tulenses por el alcalde, tienen memoria y está mucho muy lastimada, con una herida abierta por la recién concluida administración pública de Jaime Allende González, quien también propuso y le firmaron en asamblea este punto, autorizándole y dándole manga ancha, que después jamás consultó ningún asunto con respecto al tema y…    defraudó totalmente la confianza ciudadana, a las autoridades correspondientes corresponde determinar si también financieramente.

Esta propuesta fue incluida en el punto 8 de la orden del día de la Primera Sesión Ordinaria, pero el día que se llevó a cabo, simplemente ya no abordaron el tema.   En una charla posterior con el alcalde, dijo que debía ser analizado en su totalidad, ya que no estaba violentando las leyes y que es su facultad como presidente municipal y representante de los tulenses, convenir, contratar y celebrar negocios que beneficien al municipio.

Se le preguntó si esa situación podía cambiar y cada que hubiese la necesidad  de celebrar un contrato, sería bueno consultarlo con su ayuntamiento y con una sonrisa irónica Tapia Benítez dijo que sería ilógico ¿esperar a que me autoricen, y si es algo urgente o que no pueda esperar a una asamblea?  Si no lo autorizan estarían atándome de manos y muchos beneficios podrían no llegar o no concretarse, dijo.

Si bien, no comentó y porque así tenía que ser, no puede exhibir que hay otras personas o agrupaciones que le “sugirieron” eliminar ese punto en la orden del día, para fortalecer la confianza ciudadana y de los empresarios, de los comerciantes, de los defensores del deporte y la cultura,  también es importante para él y para cualquier alcalde, el tener ese “poder”, sin preguntarle a nadie ni depender del estado de ánimo de los asambleístas que pueden o no autorizarle.

Pensando en las facultades que le confiere la misma Ley Orgánica Municipal y analizando la respuesta “off the record”, también tiene la responsabilidad cada edil, según la fracción XXXIX, de “Informar al Ayuntamiento en forma oral o por escrito cuando fuese requerido para ello, independientemente del Informe Anual, sobre las labores realizadas durante el transcurso del año y del estado que guarde la Hacienda Municipal”, lo que podría  ser traducido como “mantenerse en constante comunicación, informando cada nueva propuesta de convenio contrato que se presente y que obviamente, dé beneficios al municipio y mejore la gobernabilidad.

O también, considerar lo que dice la fracción XLIII, que es la de “Proponer al Ayuntamiento las medidas que estime pertinentes para realizar las obras necesarias en el Municipio, en la inteligencia de que antes de principiar cualquier obra nueva, deberá terminar o continuar las que haya recibido de la administración anterior como inconclusas o iniciadas, salvo que por circunstancias especiales fundadas o motivadas, se estime conveniente que dichas obras no se terminen o continúen; en cuyo caso, es necesario Acuerdo expreso de las dos terceras partes de los integrantes del Ayuntamiento, previo Dictamen de la Unidad de Obras Públicas Municipales.

Este último párrafo viene a colación porque muchos de los convenios o propuestas de obra que vienen para realizar en este periodo gubernamental, y dejar atrás obras que no fueron propuestas por él o que salen de los compromisos de campaña, o que no se realizaron los trámites necesarios en la pasada administración para millonarias obras que pueden correr peligro de no realizarse o concluirse.

Sin embargo, también en el análisis llegan varios cuestionamientos, que van dirigidos no solo al alcalde de Tula, sino a todos en lo general.

¿Qué tipo de firma, de contrato, de convenio puede ser tan urgente, como para no comentarlo y analizarlo con su cabildo en una sesión  y esperar a que le autoricen?

Si se presentara una emergencia, que se viva un desastre natural o provocado por el hombre, quizá sería un caso extraordinario,  para celebrar algún contrato, con empresas especializadas, como rescatistas, buscapersonas atrapadas, maquinaria para levantar escombros, buzos para rescatar personas vivas o ahogados en masa, o miles de bomberos para sofocar fuego por incendios como los que ocurren en las películas cuando caen meteoros y hacen explosiones, quizá una empresa que combata la llegada de alienígenas que pretendan invadir el municipio o el Estado.

Eso suena y se lee muy fantasioso y en realidad, lo es, porque aquí ni se filman esas películas de ataques de seres del espacio y ni esperamos que meteoros caigan por esta región, el río es peligroso, pero no como un oceano para que en un tsunami arrase con todo.

Nuestros municipios están llenos de gente trabajadora, honesta, responsable,  (hay sus excepciones), pero también hay gente  dolida por la falta de respeto de sus gobernantes, que sirven con la cuchara grande, a expensas de la confianza de su gente.

Para cada nuevo proyecto, propuesta o plan que pretenda incluir empresas de la entidad, de la nación, internacionales, de todo tipo, puede sentarse con su ayuntamiento el presidente municipal y darles a conocer los objetivos.  Y los miembros del cabildo están obligados a acudir, aun así fuera de manera urgente, por la noche, en la mañana, a mediodía, porque la ciudadanía paga su nada despreciable monto en su dieta quincenal.    Y además, sería una buena oportunidad para ellos, de seguir haciendo gobernabilidad, de tomarse un café, charlar, discutir y en aras de seguir sirviendo al pueblo, hasta podrían ser amigos.

Si se le autoriza el poder, que puede suceder por la “plancha mayoritaria”, no debe olvidar el presidente ni los regidores de cualquier fracción, que así como empezaron, blanditos, conscientes de que son servidores públicos que  están obligados a dar resultados, que no pasen por alto que ese poder es para servir de una manera más eficiente y eficaz y no servirse a manos llenas con los beneficios de firmar contratos, convenios y todo lo necesario, que sean de naturaleza administrativa.

Y los regidores, todos deben siempre analizar cada propuesta del ejecutivo.  Dejar de ser solo levantademos, aplanadoras, dejar de ir a las sesiones con los asuntos “planchados”, no por llevar la contra al presidente, sino para demostrar la calidad de personas y de políticos que son, conocedores de sus facultades y atribuciones, así como de sus limitantes. Veremos esa participación el día de mañana en esa segunda sesión ordinaria.

Seguramente le otorgarán esa aprobación, que reiteramos, está facultado, pero ojalá no cambie a la primera, y deje de tomar en cuenta a su cabildo y le ponga los ceros que considere necesarios, cada vez que tenga la oportunidad o tentación de comportarse fuera de la legalidad y no le entre el gusanito del “beneficio personal”, como lo han hecho muchos que han antecedido a esta administración, en varios municipios, en varios estados y en muchos países.   Ojalá no caiga aquí el velo de la corrupción con esa firma para entregar ese “cheque  en blanco”.

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