Apuntes sobre el gasolinazo II

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por Gabriel Páramo

 

En lo particular, me da miedo cuando los movimientos populares los encabezan pequeñoburgueses preocupados porque no les alcanza el dinero para seguir picándose los ojos como habían venido haciéndolo, o como las películas y series gringas (o europeas, o mexicanas) les enseñaron que era cool hacerlo.

Avientan la piedra y esconden la mano; les asusta, o eso dicen, cuando la gente no hace lo que ellos pensaban o cuando el poder responde con la violencia que suele hacerlo y, entonces, piden mano dura o que por amor de Dios se acabe este desmadre.

Empiezan las invocaciones al estado de derecho, al respeto, al principio de autoridad, para que policías y soldados vuelvan a vestir sus uniformes y arrementan contra el peladaje, o como sea que ahora le digan al pueblo. Como el chaparrito Madero, que luego de llegar a la silla comisionó a Huerta a combatir a Zapata.

Después de dos o tres días de respuesta al gasolinazo, cuando aparentemente hay víctimas, aumentan las voces que piden orden porque no pueden viajar o no pueden ir al cine. Querían revolución pero light, sin sangre y de preferencia, sin que nada cambie, pero que todo sea más barato.

Pero que no se equivoquen. La gente seguirá protestando, se olvidarán de liderazgos clasemedieros y se dará cuenta de que hay un nuevo mundo por venir. Mientras tanto, recordemos este poema de Mario Benedetti, escrito hace muchos años y dedicado a otro señor, pero que parece mandado a hacer para nuestra situación.

Pobre señor presidente
ya no hay nadie que lo aguante
nunca hubo aquí gobernante
con menos dedos de frente

pobre tirano casero
tan pacheco y tan porfiado
mandón, pero bienamado
si el que manda es un banquero

pobre jerarca aprendiz
tan terco ensoberbecido
tan solo y desentendido
de la gente y del país

pobre y grave mandamás
tan llenador y tan hueco
tan púgil y tan pacheco
y tan sin pueblo detrás

pobre jorge que termina
y ya rumia su condena
en la estancia de anchorena
o en la paz de su piscina

pobre terco que especula
no aflojar cueste a quien cueste
pero no es garra celeste
sino técnica de mula

pobre dictador perdido
tras los miedos de su quinta
presidente pura pinta
tan violento y repetido

pobre primer mandatario
tan joven y tan reseco
tan tozudo y tan areco
tan pedante y tan otario

y ya que todo le falla
y no hay que tener rencor
yo opino que lo mejor
lo mejor es que se vaya.