Desde hoy mi amante

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Por Beatriz Flores González

Del breviario: Letras de la intimidad.

Tu esencia se quedó impregnada en mí, no la puedo ni quiero borrar.

Ese brevísimo e íntimo contacto, piel a piel, cuerpo a cuerpo, es una dulce tortura para mí.

Sentirte tan mío, tan dentro de mi ser y de mis sentimientos, me hace evocar ese instante tan erótico y apasionado.

¿Qué no eres mío? ¿Quién dice? ¿Las estúpidas y ciegas moralidades? Que se enteren, ellos se santiguan diciendo que eres ajeno, pero no saben que hoy, tu calor y excitación, tu respirar agitado me dijeron lo contrario.

Esa entrega fugaz, sin límite, desenfrenada, me hizo hoy tu dueña. Desde hoy eres mi amante.

Mis manos aún sienten esa intensidad de tu cuerpo al ser acariciado, la palpitación de tu pecho reclamando más y más placer.

Tu sexo unido al mío, en una entrega loca, sensual, exquisita.

Ese sabor de tus besos, tu lengua enredada con la mía, queriendo conocer hasta el más íntimo secreto de esa palabras que de mi boca brotan al sentirte tan intenso.

Aún siento tus manos tocar cada pliegue de mi piel, sin perder un centímetro, exploraste, impregnaste con tu aroma mi cuerpo abandonado a la debilidad de tu pasión.

Fue solo un instante, pero en mi perdura hasta no sé cuándo, mientras tanto, mis manos huelen a ti, cierro los ojos y otra vez me derrito en ese orgasmo que empieza por la imaginación y termina en una explosión candente que como cada noche, me hace feliz.