Infame, todavía de que está de arrimado golpea a su abuela y la amenaza con matarla

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Después de soportar por varios años golpes y maltratos de su hija, su nieto y ahora hasta de su nuera, doña Esperancita, vecina de la colonia San Mateo 2ª. Sección, muy cerca de La Cruz, finalmente se decidió a denunciar y a salirse incluso de su propio domicilio para resguardar su integridad física y la de su  hija Yolanda, que está postrada debido a una enfermedad, de la que incluso se sospecha, puede ser inducida para mantenerla en estado somnoliento todo el tiempo.

El pasado lunes gracias al apoyo del delegado de la comunidad, Juan Ruíz, se llevó a la mujer de casi 90  años ante el DIF Municipal para solicitar algún tipo de apoyo, otorgándole la atención con dos abogados para que fuera a interponer la denuncia ante el ministerio público, en donde lamentablemente por el nerviosismo y obviamente por la edad avanzada, doña Esperanza olvidó señalar que la última vez que fue golpeada, hace apenas unos días, también recibió amenazas de muerte por parte de su nieto, de nombre César, así como de su hija, madre de este sujeto, quien también está enferma y postrada en una silla de ruedas debido a la diabetes, condición que no la ha limitado para también maltratar a su madre y pegarle con el palo de la escoba.

Ante la impotencia por la falta de atención por parte del agente del ministerio para iniciar la carpeta de investigación y sobre todo, exigir que salgan de su casa, el delegado solicitó el apoyo para que el Instituto Municipal de la Mujer en Tepeji pudiera orientarlo, logrando la atención de la titular, Zaira Edith Galindo Ventura quien de inmediato canalizó con el oficial conciliador Hugo Rybén Bravo Quintero, mismo que ordenó girar un citatorio para el nieto, el cual se cumplió el pasado jueves, con la orden de que el individuo junto con su familia, es decir, su esposa y sus hijos, así como la madre de este, salgan del domicilio de la señora Esperanza a más tardar en un mes.

Mientras transcurre este tiempo que le dieron al nieto  para que busque una casa y desocupe la de su abuela, ella no puede regresar a su domicilio, ni su hija, para no exponerse a una nueva agresión física o psicológica de ninguna de estas personas que a decir de doña Esperanza, mordieron en reiteradas veces, la mano que les fue tendida para salir adelante.

En la historia de la señora Esperanza, existe un marido muerto, tres hijas, una de ella en Estados Unidos que le ayuda económicamente; con lo que recibe, así como una pequeña pensión que recibe de su difunto marido.  Sin embargo, el dinero siempre le resultó insuficiente, debido a que cada que llegaba el nieto y sabiendo que recibía recursos, misteriosamente desaparecía. Luego cuando le tocaba cobrar su pensión, cada fin de mes, también, se la robaban.

Su hija y madre de su nieto, de nombre Reyna está en silla de ruedas, debido a que la diabetes la ha ido mermando incluso hasta para caminar,  pero cuando la agrede César, ella le grita y con el palo de la escoba la arrincona para que no grite y no se de cuenta la gente de alrededor, sin embargo los mismos vecinos  se daban cuenta porque ante la carencia del dinero que recibe, Esperancita se ha visto en la necesidad de pedir caridad, para llevarles de comer a Reyna, a Yolanda que desconocen que tipo de enfermedad tiene, pero que la mantiene todo el tiempo adormilada, y para ella misma.

Luego de que el lunes pasado se iniciara la denuncia ante instancias defensoras municipales, se organizaron para sacar a Yolanda de la casa bajo el argumento de que la llevarían a revisión médica, lo que sirvió para que junto con su madre fuera resguardada en otro domicilio, en donde la titular de la Instancia de la Mujer se comprometió a darle seguimiento al caso, al igual que solicitar el apoyo de médicos y darle un tratamiento y buscar su mejoría, ya que piensan que incluso pueden estarle induciendo a dormir, con tal de que no defienda ni apoye a su madre, como hace tiempo, cuando estaba sana.

Esperanza relató durante una visita que se le hizo el pasado 25 de diciembre, que del terreno que le dejó su marido, el propio nieto lo ha ido vendiendo, dejándole ahora solamente donde está la casa en la que habitan, que en su interior esta practicamente vacía, es decir sin muebles, porque todo lo que había, lo ha ido vendiendo, pero de nada le ha dado cuentas ni entregado utilidades, por lo que ya se cansó de tanto abuso, “todavía que lo tengo viviendo con su familia, ahí de arrimado, me maltrata y no conforme, también mi hija y hasta su mujer, no es justo”, platicó la anciana.