CADA TARDE

2010

 

Por Daniela V. Tinajero

Mientras camino por el metro

y me pongo los audífonos

para no escuchar al vago que cada tarde

me grita que estoy como Dios quiere,

pienso:

¿Y cómo me quiere Dios?

Me quiere guapa, delgada, carismática, sumisa,

pura, casta, callada, ignorante, violada, golpeada,

abusada, pisoteada, vendida, acosada, engañada,

marginada y asesinada.

Así me quiere mi Dios, que es hombre y no mujer.

Que es todopoderoso y no frágil.

Que es padre, e hijo y espíritu santo.

No madre, ni hija, ni puta.

pues fue Dios quien me creó desde

la costilla del hombre

con el único propósito de acompañarlo.

También me castigó por desobedecerlo, y me dijo:

“En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto,

con dolor darás a luz los hijos; y con todo,

tu deseo será para tu marido,

y él tendrá dominio sobre ti”.

Alabada sea la palabra del Señor.

Alabada sea mi caminata, rápida y temerosa.

Alabado sea mi dolor,

mi incomodidad

y mi rabia.