Quien hace bien su trabajo no necesita de paleros

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Editorial

Durante la sesión de cabildo celebrada en Tepeji del  Río  durante la tarde de este miércoles, un nutrido grupo de personas, que en su mayoría  no se destacan por ser comerciantes, si no gente  proveniente de comunidades  e incluso de muy bajos recursos, acudieron a apoyar a María Soledad Galicia Miranda, directora de Reglamentos en el municipio, generando un descontrol durante toda la sesión.

El motivo de su manifestación fue por la solicitud subida al pleno por parte de la regidora  Xóchitl Yazmín Isidro Cruz, para destituirla de su cargo por argumentar  la falta de  información que le ha solicitado para realizar ella a su vez su trabajo como presidenta de la comisión de reglamentos, así como el desacato que señala ha incurrido la funcionaria al negarle todos datos pedidos incluso mediante el secretario municipal.

Es bien sabido que ambas mujeres, la munícipe y la funcionaria mantienen una rivalidad personal que está siendo aprovechada ahora por la regidora, para hacer ver el “mal trabajo” que argumenta, más no manifiesta con documentos o quejas en las instancias correspondientes, lo que  le han confiado algunos ciudadanos, quienes se quejan de maltrato, de acciones déspotas, de no otorgar permisos y continuar con los giros que ya tenían sus licencias y no les ha sido renovada, así como del entreguismo de la funcionaria a todo lo que ordena el alcalde, Moisés Ramírez Tapia.

Esta situación dejó ver en el seno del cabildo la falta de integración de los regidores en las distintas comisiones, así como el trabajo en solitario que pretende realizar la regidora del PRD, a quien todos los argumentos aún basados en la ley, ni siquiera le ponen atención para sus propuestas, con lo que evidencian que si no todos, tienen línea directa de actuar tal como lo quiere “el jefe”, que con miradas, con guiños, con muecas les indica el momento de hablar y hasta cuando tienen que “arremeter en contra” de la oposición.

Eso no es novedad, pues siempre ha ocurrido con la aplanadora del gobierno. Así ocurrió con el PRI, así ocurrió con el PAN y ahora, con Nueva Alianza.

Lo vergonzoso en este caso, es que para que una funcionaria que anteriormente hace varias administraciones también fue regidora, que no estaba citada para asistir a la sesión, llegara con un séquito de paleros para que desde el inicio violentara la solemnidad de la sesión de cabildo, con sus gritos, sus pancartas, sus constantes interrupciones, que la gran parte de la asamblea, no permitía escuchar con claridad cada una de las exposiciones.

Es lastimoso que en esta administración, tengan que usar paleros  para defender el trabajo que como funcionarios realizan.  Es verdad que en su mayoría, los regidores hablaron maravillas del trabajo de Soledad Galicia, incluso, las munícipes de oposición, como la síndico Érica Pérez y la regidora Vanessa, de Morena, lo mismo que Irene Soto del PRI,   y con mayor fervor como si se tratara de una deidad, las regidoras de Nueva Alianza. Y efectivamente, nadie, niega que está haciendo un trabajo de diálogo, cercano a la gente, buscando generar empatía entre el gobierno  al cual representa  por medio de su dirección, con los comerciantes, con los que ha buscado estrategias para que se pongan al corriente en sus adeudos, en la renovación de sus licencias de funcionamiento, ha entregado buenas cuentas en los seis meses que lleva al frente de Reglamentos.

Eso no lo cuestionamos, hasta este momento. Lo que si es deplorable es que requiera de “acarreados” para que defiendan su trabajo. Cada funcionario si está seguro de que lo que hace , lo está haciendo con eficiencia y eficacia y sobre todo, dando resultados, no necesita de ningún palero para que lo defienda como ocurrió en esta  ocasión, en la que “se vio mal” cuando incluso incitaba a sus defensores a alzar la voz, a fin de no permitir la exposición de la regidora, que leyó varios artículos de diversas legislaciones, que les faculta como ayuntamiento solicitar la remoción de malos elementos, tomando incluso en cuenta, que es el presidente municipal quien designa y tiene la facultad de poner y quitar funcionarios, situación que le restregó en la cara en su intervención, cuando dijo “es mi facultad y no la voy a quitar”.

Y aunque Xóchitl Yazmín Isidro Cruz habla con el conocimiento de la ley en la mano, una vez más quedó demostrado que lo que diga, comente, proponga, exponga y demás, siempre le será negada la atención. La evidenciaron como  “incongruente”, porque a nadie informa en las mesas de trabajo en las comisiones a las que pertenece, las peticiones no son discutidas, mucho menos acordadas, se enteran los integrantes de la comisión en la que se sentó a llegar a acuerdos, hasta que las sube al pleno, por lo que le piden sea sensata, objetiva y sobre todo congruente y aunque dijeron “esperamos que no sea nada personal”, la lectura a su propuesta fue el de un asunto específicamente personal, entre ella como legisladora local y la funcionaria.

Lo que no debería echar en saco roto el presidente y todo el séquito de regidores que muchos de ellos solo abren la boca para decir “mi voto es a favor de lo que diga el señor presidente porque es muy buena su propuesta y  está muy bien dicho”, es el hecho de que la población está mucho más interesada en la forma de gobernar, hay hartazgo social y esperan ver los errores para embarrárselos en la cara. Prueba de ello, las constantes irrupciones de ciudadanos que reclaman un buen gobierno en aspectos de seguridad, de legalidad, por ejemplo y obvio, la presencia de gente que aunque haya sido invitada por algún funcionario, está en todo su derecho de manifestarse.

Y fue rescatable la postura de la regidora Irene Soto, del PRI, al pedir mesura y respeto en la sesión, que se convirtió en un “mercado” gracias a las porras a favor de Soledad Galicia y las consignas en contra de la regidora Xóchitl.  Esa mesura debería existir en cada miembro del ayuntamiento, en cada sesión, sea ordinaria o extraordinaria,  porque al parecer no les ha quedado claro que si están ahí, aunque sea por uno o mil o los votos que hayan alcanzado, se lo deben al pueblo.  Faltan al respeto desde sus actitudes, desde el momento en que prefieren estar con el celular, mandando mensajes, ignorando en todo momento al expositor del momento, sea de la fracción que sea. Eso aquí y en oriente, se llama “falta de respeto y responsabilidad”.

Y de risa las posturas de quienes piden no usar su nombre en comentarios editoriales, en notas periodísticas, como la regidora Nayeli Olguín Gutiérrez, que olvida que es servidora pública muy bien pagada, por lo tanto, están bajo el escrutinio de la ciudadanía y por supuesto, de la prensa.

Las sesiones de cabildo en Tepeji son circo, son ring, es mayoriteo, es  la plataforma para evidenciar la ignorancia de algunos regidores que no leen, no conocen las legislaciones,  es de todo, menos una interlocución o cabildeo  a favor de la ciudadanía.