El trabajo infantil se puede traducir como un problema de salud pública: Simey Olvera

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Durante la Sesión Ordinaria número 43, la diputada Simey Olvera Bautista subió a tribuna para exhortar a la Comisión Interinstitucional para la Erradicación del Trabajo Infantil y protección de Adolescentes trabajadores en edad permitida en el Estado de Hidalgo, al DIF Estatal, a la Secretaria de Seguridad Publica y a la Secretaria de Educación Pública del Estado, para que en medida de sus atribuciones y competencias, promuevan la erradicación del trabajo de los menores de 15 años y otorguen más incentivos y protección para que permitan a las niñas y niños hidalguenses formarse en el ámbito académico, para que así estén mejor preparados para el futuro y tengan mejores oportunidades de desarrollo.

En Hidalgo, hasta el último semestre del 2016, la población infantil de menores de 15 años, era de 791 mil 979, de los cuales el 7.13% de la población de entre 6 y 14 años, no sabía leer ni escribir, siendo aproximadamente 35 mil 796 niños y niñas en estas condiciones, quienes en un futuro muy probablemente tendrán pocas oportunidades laborales.

“Más de la mitad de los niños y adolescentes que trabajan lo hacen porque su hogar necesita de su trabajo, de su aportación económica, ya que las condiciones económicas del Estado, la inflación que atraviesa el país, gasolinazos que hacen subir los precios de los productos de la canasta básica, son un factor determinante y marcan este ritmo de vida” expresó Olvera Bautista.

El trabajo infantil también se puede traducir en un problema de salud pública, en los sitios de trabajo donde laboran los niños, niñas y adolescentes se encuentran los mismos riesgos y peligros que enfrentan las personas adultas, con las enormes diferencias que los pequeños pueden sufrir más afectación ya que se encuentran en etapa de crecimiento.

“Es sumamente preocupante que los menores de 15 años trabajen, puesto que dentro de sus vulnerabilidades encontramos que un niño tiene mayor riesgo de inhalar una sustancia peligrosa, dado su ritmo de reparación; la demanda de energía es mayor para un niño por su etapa de crecimiento, los pequeños tienen menos capacidad para analizar, reconocer y tomar decisiones sobre posibles riesgos de seguridad y salud.

Estos son ejemplos que afectan progresivamente la salud y pueden lesionar o incapacitar a un menor temporal o permanentemente, lo cual reduce su esperanza de vida” concluyó la legisladora.