Sistema Estatal de Participación Ciudadana

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Perspectiva Desarrollo democrático

La dignidad de la persona y sus derechos humanos son la razón valórica del Estado para cimentar la armonización de sus acciones en un orden normativo transversal que proteja la universalidad de los derechos fundamentales.

En este escenario de dinámica social y cambio político, el Consejo Consultivo Ciudadano del Estado de Hidalgo (CCCEH), propuso Iniciativas de Reformas Constitucional y Legales para establecer el Sistema Estatal de Participación Ciudadana, y solicitó al C. Gobernador del Estado de Hidalgo, Lic. Omar Fayad Meneses, que en nombre de la ciudadanía las hiciera suyas e iniciara el proceso legislativo.

Esta iniciativa de reformas propone reconocer la participación ciudadana como Derecho Humano; ampliar y dotar a los mecanismos de participación previstos en diferentes leyes, de fuerza vinculante para una efectiva incidencia en la toma de decisiones; y otorgar al Consejo Ciudadano, la calidad de órgano garante de ese derecho indispensable para el desarrollo y consolidación del Estado Democrático de Derecho, armónicamente articulado en un Sistema Estatal de Participación Ciudadana.

Los actores políticos, gubernamentales y sociales, deben ser capaces de leer y entender estos tiempos de cambio. Los partidos políticos y los órdenes de gobierno no pueden sustraerse de esta coyuntura. Es una oportunidad histórica para desterrar la corrupción e impunidad y recuperar la credibilidad y la confianza.  Es indispensable que las instituciones y la sociedad civil, reflexionen, propongan y respondan a los diversos cuestionamientos que como sociedad enfrentamos para co-crear y edificar las soluciones que hoy se exigen.

El escenario es claro. Los derechos civiles y políticos han sido, desde hace varias décadas, reconocidos internacionalmente como derechos inherentes al ser humano, lo que  impone la preservación de la dignidad y el respeto a la persona, no importando su origen. Prescripción a la que nuestro país se ha comprometido a cumplir y en la que no puede claudicar.

Todo ejercicio político tiene como virtud, apoyarse en la ciudadanía. Esta condición legítima, como principio básico de buen gobierno, es garantía para las oportunidades que promueven la edificación de espacios de participación ciudadana para escuchar, entender y atender los reclamos sentidos y observados de la gente y dan sentido unitario a la Nación.

Este escenario de vanguardia ha sido asumido de manera responsable y  comprometida por el CCCEH, al demandar que la participación ciudadana se reconozca como un derecho humano y disfrute del marco jurídico que le permita sumarse a las tareas del quehacer público, para procurar el bienestar con equidad y armonía social, como premisas y virtudes de la visión corresponsable del Estado.

La institucionalidad del Estado Mexicano, no puede soslayar al tejido social ante sus exigencias de libertad, igualdad y seguridad humana, condiciones vitales en la génesis de una sociedad que pretende humanizar toda acción de gobierno.

Es evidente que la norma jurídica no crea los derechos esenciales; su deber es reconocerlos, garantizarlos, asegurarlos y promoverlos. Es necesario ampliar su transversalidad, e invadir el espíritu de la estructura jurídica, que deberá contemplar como intrínseca la participación ciudadana, para que invariablemente perfeccione la convivencia social, el procesamiento del conflicto y la toma de decisiones del ejercicio de gobierno.

La lucha social emprendida por el CCCEH, se inserta en la responsabilidad de encauzar la participación ciudadana para generar equilibrios sociales y armonización en la toma de decisiones. Reconoce la voluntad política y jurídica del gobierno para ampliar los mecanismos constitucionales de la participación ciudadana, pero demanda la vanguardia política y la acción unitaria de sociedad y gobierno para crear un nuevo basamento legal, que dignifique a la persona humana como esencia y génesis de toda acción pública.

La Constitución del Estado de Hidalgo, no reconoce expresamente el derecho humano a la participación ciudadana para un buen gobierno. Aunque sí establece como mecanismos de participación la político-electoral, a través del sufragio, y la participación consultiva, en el Sistema Estatal de Planeación  Democrática y en diversas figuras de la Ley de Participación Ciudadana para el Estado de Hidalgo.

Empero este marco de participación resulta aún insuficiente ante los cambios políticos y sociales del país, que lamentablemente advierten, el añejo síndrome de la fragmentación, dispersión e inconexión interinstitucional.

Si admitimos como ejemplo la participación ciudadana en el proceso político-electoral, nos enfrentamos al escenario del déficit valórico del voto programático, que exige del Sistema de Partidos el respeto a la soberanía de la voluntad del pueblo, en el cumplimiento y concreción de sus demandas e intereses comprometidos en las plataformas electorales.

Es fundamental entender que la sociedad civil organizada no es un tejido inerte, su vitalidad democrática es la génesis de las organizaciones no gubernamentales (ONG`s), de los organismos de la sociedad civil (OSC) y de los organismos públicos autónomos (OPA`s), cuyo ascenso reclama la construcción de más y mejores mecanismos de participación ciudadana en el quehacer público.

En esta nueva visión, el CCCEH constituye un espacio permanente de expresión entre sociedad y gobierno; pertinente para la generación de opiniones y propuestas sobre el análisis, diseño, evaluación y seguimiento de planes, programas, proyectos e inversiones públicas; cualidad sui géneris, cuyo impacto social permite abanderar el tránsito de la participación ciudadana como derecho humano y como condición irrestricta del ejercicio de un buen gobierno.

Debemos pugnar por una Reforma Integral del Estado, que permita en las lógicas de Gobierno Abierto, redimensionar el sentido de la institucionalidad, enriqueciendo nuestro Contrato Social, que como Carta Fundamental, no puede ignorar que los Derechos Humanos constituyen la esencia del ejercicio público, y cuya transversalidad les confiere sentido razonable y suficiente para aceptar su autorreferencia en la nueva visión del ejercicio político y de gobierno.

México es una Nación fuerte y vigorosa que debe preservar la dignidad humana como esencia libertaria de su pueblo. Ha llegado el momento que el orden civilizatorio se humanice para constituir la única razón que hace válida la génesis del Estado: la dignidad humana.

Agenda

  • Se conmemoró el 23 Aniversario del magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta, en su memorable discurso en el LXV Aniversario del PRI, expresó su preocupación por el México de desigualdades, injusticia, corrupción e impunidad, pero también de esperanza.
  • El Dr. José Narro Robles, orador oficial en la conmemoración, recordó que sus planteamientos siguen siendo válidos, a pesar de los logros alcanzados. “Si los problemas de la educación se resuelven con más y mejor educación, los de la política se deben atender con la misma fórmula, con más política, con mejor política; con políticos distintos que nada tengan que ocultar, que sean diferentes en el fondo y en la forma, que sean sinceros y congruentes.”

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