En el día del niño quisiera una carreola especial…

392

Crónicas de vida

 

Por Beatriz Flores González

 

Al salir de la casa esta mañana no me imaginé que en el transcurso del día iba a mirar los ojos más bellos y llenos de inocencia y ternura que iban a apoderarse de mis pensamientos desde el primer instante en que lo vi.

Fue una mirada tan fugaz, al principio, porque tuve tiempo de poder observarlo durante todo el trayecto desde la Unidad Básica de Rehabilitación ubicada en la Unidad Deportiva Tepexic, hasta la parada en el centro de Tepeji.

Pude incluso entablar comunicación con la mujer con la que iba.

Observé cada uno de sus movimientos, los cuales eran muy limitados, escasos. Aun así, se agarraba del tubo superior de la puerta de la combi. Veía hacia afuera, muy atento cada ascenso de pasajeros que en ese recorrido fueron realmente pocos  y con cada persona, su mirada adquiría un brillo.

 Vi cómo se acurrucaba en el hombro de la mujer, quien lo acogía amorosamente.  No pude tomar fotografía de ese momento, me parecía impropio, sin embargo, no me pude resistir a preguntar si José, (después supe su nombre), estaba enfermo.

“Si, de su columna, no puede moverse, tiene retraso psicomotriz, no camina, no habla, pero si entiende y muy bien”. Y tiene una sonrisa tan bella, esto lo pude constatar cuando su abuela, doña Patricia, dijo que es un niño muy entendido.

José Velázquez tiene apenas 3 años.   Lleva un poco de tiempo en las terapias de rehabilitación  en la Unidad de Rehabilitación Básica. Dejó de ir al Centro de Rehabilitación Integral Regional de Tula (CRIRT)  “Ya no me alcanzaba para los pasajes. Voy al día.  Trabajo en casas haciendo limpieza y todo el tiempo traigo a mi niño conmigo. Tengo todos los estudios, radiografías, yo lo veía que estaba avanzando, empezó a tener cierta movilidad, pero pues, ya no puedo”. Eso me dijo doña Patricia.

JosesitoJosesito tiene un crecimiento que pareciera normal para su edad, pesa 11 kilos, uno más desde hace algunos meses. No es obeso, pero si pesa un poco y lo tiene que llevar cargando, con un rebozo, cada día es más difícil. “También lo llevo conmigo al trabajo, no me separo de él, en la medida de mis posibilidades, voy haciendo lo que puedo, pero cada día es más complicado”, afirma la abuela de este niño.

Y con un brillo en los ojos me pregunta “¿usted cree que si llegue a caminar algún día?   – Si, si lo creo.  Si continúa con su rehabilitación, si no baja la guardia, si tiene abuela que lo cuide y lo vea., que lo ayude, por supuesto que sí, ese esfuerzo que ahora hace, se verá gratificado cuando vea a este chiquito dar sus primeros pasos y más aún, cuando lo escuche hablar.

Pero la curiosidad periodística siempre se antepone.  ¿Y la mamá, dónde está? ¿Y el papá?

“Mmm,  mi hija se fue, me lo dejó desde los tres meses. No me ayuda, no le provee. No le alcanza. Ella ya hizo su vida con otra pareja. Al niño lo cuidamos entre mi esposo que es guardia de seguridad y  yo, siempre ha estado con nosotros. Así  nació.  su papá (del niño) le pegaba mucho a mi hija y en una de esas golpizas,  se le vino a los seis meses. El bebé tenía un coágulo en el cerebro. Yo creo que ella pensó que no podría cuidarlo y por eso  me lo dejó”.

  • ¿Y no tiene más hijos, familia que le ayude?

“ Mi esposo,  tengo otros dos hijos, pero ya están casados y ¿cómo podrían ayudarme? No pueden, no les alcanza, ellos tienen sus propias vidas, su propia familia”.

“A veces me desespero porque no me alcanza para darle si no todo lo que necesita, al menos lo más elemental”, dice la abuela. ¿Quién no se desesperaría?

Ufff. Cuando escucho estas historias, que son tan comunes, pero que pocos nos atrevemos a mirar, mi corazón se estruja, porque me siento impotente para poder ayudar a tantos que nos necesitan, pero renacen las energías cuando recuerdo que hay muchas personas dispuestas a compartir un poquito de lo que tienen y que pueden hacer mucho por alguien más.

Y es aquí, donde me atrevo a solicitarte a ti que lees mis crónicas, tu ayuda.  Josesito tendrá un crecimiento más lento que cualquier niño.  Los pronósticos son alentadores. Tal vez algún día camine por si mismo, si son constantes en su rehabilitación. Tal vez, algún día lo escuchemos hablar y decirte gracias por haberlo apoyado en estos momentos.

A doña Paty el DIF la tiene en lista de espera para proporcionarle una carreola especial por su condición de la columna. Pero no tienen fecha. Y la rehabilitación debe ser constante. Y las fuerzas a veces merman. Y la UBR está hasta la Unidad Deportiva.  Y ella vive en el fraccionamiento El Paraíso.  Y el dinero para pagar 30 pesos de pasaje en cada terapia, a veces no alcanza y tiene que tomar dos transportes para llegar hasta allá.  y…

¿Serías capaz de apoyar para que Josesito tenga una carreola pronto? ¿Un arnés para rehabilitarlo? ¿Podrías dotarle de pañales?  Y si eres médico o tienes la posibilidad, que se le de otro tipo de terapias más avanzadas para que quizá, solo quizá, pueda su rehabilitación más pronto, o que tarde menos años en recuperarse.

¿Serías capaz de dar un regalo a este bebé en este mes, que se dice, es el mes del Niño?

Este rostro, estos ojos, bien valen la pena. Y quizá, como a mí, te resulte gratificante un beso de este hermoso niño especial, una sonrisa apenas dibujada de este  ángel sin alas que irradia amor y ternura.