En el negocio del huachicol, como que te persigo, como que te alcanzo

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Por Beatriz Flores González

El reporte donde se enfrentaron a balazos policías y al parecer un grupo de huachicoleros, ha estado falto de información por parte de las autoridades, ya que solamente se han ocupado de responder que atendieron policías estatales a un llamado vía radio en la comunidad de Bomintzha, a la altura donde se encuentra el panteón.

Refieren en su escueto reporte que al llegar al lugar detectaron dos unidades vehiculares en los que se transportaba hidrocarburo de manera ilícita y otras unidades con varios sujetos a bordo que portaban armas y que además abrieron fuego contra  los policías, quienes repelieron la agresión, resultando ilesos por parte de los efectivos policiales, no con tanta suerte del lado de los huachicoleros, quienes extraoficialmente se supo fueron cuatro con heridas de bala, que ingresaron a una clínica particular, en dónde seguramente amenazaron a los médicos, de no denunciar, porque eso hicieron, no hay denuncia, tampoco resguardo de la autoridad.

Se solicitó desde muy temprano la versión oficial de la Procuraduría  General de Justicia de Hidalgo y la respuesta fue que ese asunto competía a la PGR, por lo que ellos no tenían mayor información, a pesar de que también resultó una patrulla con daños por impacto de bala.

Esta información que se dio a conocer por parte de varios medios de comunicación desde muy temprano, en estos momentos está dejando de ser noticia, porque es claro que el asunto del huachicoleo es algo cotidiano,  que impacta al momento, pero se olvida de inmediato.

Y esto a  pesar de tantos discursos que se emiten por parte de las autoridades, tanto federales como estatales, de que se va a poner freno; lo malo es que no dicen cuando lo harán. Quizá también les toca una “tajada” importante a quienes están obligados a proteger estas zonas y en la mayoría de los casos, no les queda más que “taparle el ojo al macho”, con estas aparentes localizaciones de los vehículos transportadores de hidrocarburos, pero en la mayoría de las veces, sin detenidos.

Lo grave de este saqueo descarado y cotidiano, no es lo perjudicial que es para Pémex que pierde miles de millones de pesos con esta actividad ilícita, para la que ellos mismos preparan a los ordeñadores.   Lo grave es el riesgo en el que ponen a la población cuando una fuga se les sale de control, cuando hay incendio, cuando hay explosiones, cuando se tiene que evacuar a la gente.

Lo gravísimo en estos casos, es el riesgo para la ciudadanía, con situaciones como la ocurrida hace unos días en Binola, en Tezontepec de Aldama, en donde la fuga de lo que al parecer era diésel, contaminó los cuerpos de agua, con ello, el campo, los cultivos, el ambiente en general.

Son saqueos a ojos vistos, consentidos, por los gobiernos, por las policías, por la propia empresa Pémex. Es el juego de nunca acabar.

Los ciudadanos de los pueblos, ya acostumbrados a que esto suceda, también hacen como que se sorprenden, cuando llega a haber balazos. Como que no saben qué o quienes son.  Pero de ahí no pasa.  Saben las autoridades donde están “los malos”, saben a qué familia pertenecen, saben qué zona patrullar y qué zona dejar libre, saben los horarios.  Hay tarifas, hay cuotas, hay conocimiento, lo que no hay es la intención de corregir estas peligrosas actividades que están en contubernio entre delincuentes y autoridades.

Grave es que sepan que hay cárteles operando en la zona y que sigan diciendo que en Hidalgo no pasa nada y que con unos “reconocimientos comprados”, puede ponerse a la entidad como si fuera el reino de Alicia y el país de las maravillas.

Conocen de la competencia en Tula  de huachicol en las comunidades de Santa Ana Ahuehuepan y Bomintzhá.  Acciones consentidas por sus delegados, quienes se quedan callados quien sabe a cambio de cuanto, no se puede decir de qué, porque ahí todo se maneja con dinero.   Vaya, tal descaro hay que hasta sin que se publiquen los nombres, se evidencian solos, como ocurrió con un medio de comunicación de la zona, a los que integrantes de una familia, conocida en Bomintzhá, por que hay ex funcionarios entre ellos, hiciera la publicación.

Mientras siga habiendo ambición, omisión, hambre y necesidad, todo conjugado,simplemente seguiremos todos los que vivimos en una zona donde atraviesan los ductos de pémex, expuestos a sufrir un accidente por explosión, envenenamiento por los derrames o cualquiera podría ser una víctima mortal de una bala.  Las cosas no cambiarán en esta región de Tula y sus alrededores.