De poco en poco podrá contar con su carreola especial Josesito

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Crónicas de vida

 

El dar seguimiento a un caso detectado, con mucha necesidad pero con más vergüenza  de los familiares, para pedir ayuda, me llevó a recibir un gran regalo, como fue ver la carita de alegría  de un pequeñito que recibe visitas, que se siente amado, que se siente integrado, por tratarle igual que a cualquier otro.

Josesito, el pequeño que tiene la discapacidad motriz que le impide moverse, que no lo deja caminar como cualquier otro niño de su edad, (recordemos que tiene tres añitos), a fuerza de insistencia mía en las redes sociales, recibió el apoyo y el cariño de mucha gente específicamente el día de ayer.

“Todo tiene una razón de ser, Dios sabe en qué momento mover su mano para con nosotros y la muestra es que están ustedes aquí”, nos dijo don José, abuelo de Josesito.  Al principio no comprendí el porqué de sus palabras.  Al rato de la charla, comentó que lo habían despedido del trabajo hacía poco más de una semana. “Yo trabajaba como guardia de seguridad y me dijeron que ya no había más chamba para mí, después de año y nueve meses que estuve siempre pendiente de vigilar que las cosas se llevaran con honestidad en la empresa Sánchez en donde estuve. Ahora no tengo trabajo, espero me entreguen mis documentos y poder ingresar en otro lado, para seguir pagando la casa, porque si no, también nos la van a quitar”.

Pero la llegada a la casa de don José, de doña Paty y por supuesto, de Josesito, desde muy temprano tuvo su toque divino, por así decirlo.  Días antes había pedido el apoyo al jefe de la policía de Tepeji, para que “se viera algo de ellos hacia la sociedad”.  La verdad, siempre los juzgamos, los criminalizamos y olvidamos que también son seres humanos, que están más cerca de actos que nos molestan como personas, pero que no todos se ensucian en la mancha de la corrupción.  Eso todos lo sabemos, pero también todos nos hacemos como que no.

En fin, lo importante es que me dijo que sin ningún problema organizaría una colecta con sus elementos para ver si se le podía acompletar para comprarle la carreola al pequeño y su abuela tuviera más movilidad con él. Durante dos semanas le estuve “friegue y friegue”, con la pregunta, ¿qué onda, si me apoyas para el chiquitín?.   “Si, aguántame, dame chanche, el lunes organizo la colecta”. Pasó un lunes, pasó otro y nada. La verdad, pensé que me daría más largas. Pero no, al día siguiente, es decir, ayer martes 9 de mayo, me habló para decirme que podía pasar por lo que habían juntado de cooperación sus elementos.

Desde  ahí empezó a trabajar el toque divino. No me dijo cantidad, pero pensé, lo que sea, tiene que venir a solucionar en parte esta situación.  De inmediato llamé a doña Paty y ah, cómo me costó, porque en su casita, dice que le cuesta mucho tener señal, “tengo que buscar un rinconcito para que entren las llamadas”.   Le pregunté por el niño y me dijo que no lo llevaría a la terapia en la Unidad Básica de Rehabilitación porque estaba enfermito, con gripa. Luego supo que no hubo actividades. ¡Y nadie le había dicho! Le dije que le llamaría después del medio día para ver si podíamos vernos y saludar al pequeño.

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Doña Paty con la carreola especial que nos donó la familia de Katy Barreto, Con unos arreglos queda como nueva y lista para ser usada

“Me da pena decirte, pero,  ¿me podrás ayudar con pañales? Ya no tengo.  Digo, si se puede, me da mucha vergüenza”. Me dijo.

Sentí un nudo en la garganta y dije, claro que si, con gusto.   Pero, ¿y toda la gente que se comprometió a ayudarte, no te apoyaron en nada?   Nadie. – respondió -.   Los números que me diste para marcar, no me contestaron, en uno hay incluso hasta una grabadora.   Nadie ha venido.

Y pues todos los sentimientos de mi apellido,  se arremolinaron en mi mente y volví a reconocer que en el mundo, estamos rodeados de guerreros incansables, que combaten a muerte por una causa, pero solo en las redes sociales.  Porque en la realidad, no hay cómo ni quien se aparezca.

Pero las ganas de sumar voluntades y de unir corazones no se quedan y volví a expresar lo que siento y a pedir ayuda.

Me dispuse a pedir con los amigos, con los vecinos y pude reunir una cantidad, suficiente para comprarle una bolsa grande de pañales, toallitas, suero, para que el bebé pudiera hidratarse, pues me había dicho que estaba enfermo. Muchas gracias a Dany Rodríguez, a su vecino, a Alejandra Flores, por su aportación económica.

Y la solidaridad de mis amigas también se hizo presente. Janet, que también es madre me donó pañales que su hija ya no usa. Carmen me donó una cobijita, para cubrirlo del frío.  Y lo más bonito, el regalo económico de los policías, entre los que hay madres, esposas, hijas, y seres humanos que también día a día luchan contra los problemas cotidianos. Los que hacen también lo imposible para que su quincena les alcance.

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Gracias al apoyo de la delegada de El Paraíso, Diana Luna, también coordinadora municipal en Tepeji de la Red Mexicana de Mujeres con Corazón

Ella curte chiles para vender. Son deliciosos, se los recomiendo, apóyenla comprándole a lo hecho en México.
Ella curte chiles para vender. Son deliciosos, se los recomiendo, apóyenla comprándole a lo hecho en México.

Y pedirle a otra gran amiga y compañera en la asociación, que me acompañara, para que atestiguara la entrega de estos poquitos, pero sinceros recursos para Josesito.  Diana, quien es delegada en el fraccionamiento El Paraíso, lugar en dónde vive el pequeño y sus abuelos, también me apoyó para ir por una carreola especial que una chica especial dejó porque ya le quedó chica.  Hay que hacerle ajustes, reparaciones, pero podrá servir para el niño, mientras se puede comprar otra.

La cara de sorpresa de doña Paty, de don José, cuando nos vieron llegar, es un regalo para nosotras.   Las lágrimas que ambos derramaron cuando les entregamos el apoyo, se quedan grabadas y generan la esperanza de que hay más oportunidades para sacar adelante a este ángel terrenal, que tiene una gran misión en esta tierra.

Apenas nos vieron, dijeron “mejor ustedes que su propia madre. Apenas vino el sábado y cuando le dijimos que se hiciera cargo de su hijo, se fue molesta y dijo “ya van a empezar con sus cosas, por eso no vengo”. Que Dios me perdone, pero ella no merece la dicha de tener un hijo como Josesito, ni como ningún otro niño. Ojalá Dios no castigue a un niño siendo hijo de esta mujer.  No se merece ese regalo de Dios, ni de la vida.  Pero sólo es mi opinión personal en esta que es mi crónica.

Seguridad Pública municipal hizo cooperacha para apoyar esta causa. Mil gracias
Seguridad Pública municipal hizo cooperacha para apoyar esta causa. Mil gracias

Y a final de cuentas, nos quedamos con el compromiso de seguir apoyándolos. No necesitan manutención, porque como dice don José, mientras pueda trabajar, seguiré sacando a mi nieto adelante y doña Paty, mientras Dios me de fuerzas, seguiré haciendo chambitas, limpiando casas, curtiendo chiles y vendiéndolos de puerta en puerta, haciendo paletas, lo que sea necesario, para sacar a mi niño de esa andadera, de esa silla de ruedas, y que algún día, pueda valerse por si mismo.

Para quienes nos pidieron un número de cuenta para poder apoyarles con algo de forma económica, nos proporcionaron una, en la que a cualquier hora, pueden depositar si así se los dicta su corazón y sus ganas de ser de alguna manera, padrinos de Josesito, que es una mirada llena de amor y deseos de correr como cualquier otro niño, detrás de una pelota, porque le gusta el fútbol, no sabe hablar, lo único que dice con mucho gusto es “gooooooool”.   No hay mayor regalo que ver esa sonrisa y ese gesto de felicidad”.

La cuenta es Banamex (OXXO) 4766840778781893.   A la disposición de su buena voluntad.

Y su servidora, en algún momento volverá a contar estas y otras crónicas de vida.  Gracias por su atención.

Un gran gusto que la Red Mexicana de Mujeres con Corazón delegación Hidalgo pueda contribuir en algo tan mínimo como estar cerca de la gente que lo requiere.
Un gran gusto que la Red Mexicana de Mujeres con Corazón delegación Hidalgo pueda contribuir en algo tan mínimo como estar cerca de la gente que lo requiere.