La salud al desnudo…

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Imagino que se siente tan extrañado como yo al comprobar que:

  • La lista de medicamentos con efectos secundarios peligrosos, y a veces mortales, no para de aumentar. Actualmente, unos cien medicamentos de uso común ampliamente recetados se encuentran sometidos a una estricta vigilancia.
  • Que las enfermedades crónicas (diabetes, artrosis, hepatitis, herpes, depresión…) siguen avanzando sin que la medicina moderna sea capaz de detener su progresión. Todo lo que hoy se les ofrece a los enfermos son tratamientos “de por vida”, sin que puedan contar con una esperanza real de que su enfermedad vaya a desaparecer algún día.
  • Que las enfermedades modernas se están disparando sin que se hayan entendido aún los motivos. Cáncer, alzhéimer, párkinson, infecciones virales, fibromialgia.  Desde hace diez años no se han alcanzado los objetivos previstos en estas áreas a pesar de que se gastan millones de dólares en investigación.
  • Que los hospitales son verdaderos focos de microbios. Sólo la Sociedad Argentina de Infectologia estima que el 8% de los pacientes son afectados y unas 12.000 personas mueren cada año por infecciones hospitalarias. Puedes imaginar lo que sucede en el resto de Latinoamérica.

El fracaso de la medicina moderna es un hecho patente y, de escándalo en escándalo, llegará un día en que explote. No es de extrañar que cada vez haya más pacientes que busquen soluciones alternativas para curarse.