Irreverencia ciudadana

50

irreverencia

Por Héctor L. Ortega

El irreverente

“Un buen gobierno es responsabilidad de todos”

Y partiendo de esta premisa, ¿en dónde quedamos los de a pie,  fuera de esos “organismos” de participación ciudadana, que  no son más que escalones para acceder a posiciones dentro de una administración municipal y que actúan a favor del “gobernante” en turno y de su afiliación política?

Con esta interrogante, iniciaré una serie de señalamientos al “desgobierno”, municipal de Tula de Allende, en donde el presidente municipal en turno, político que ha brincado de cargo a cargo y que ya se escucha que está planeando dejar inconclusa la administración por ir a buscar una diputación federal,  y que poco ha hecho por cambiar la percepción ciudadana  en cuanto a gobernabilidad, luego del saqueo protegido desde el interior de la presidencia actual  al ladrón descarado que se vistió de alcalde por casi cinco años, si, en efecto, ese individuo que engañó a propios y a extraños con sus premios comprados y la ilusión carísima de una ciudad segura, el despreciable Jaime Jacobo Allende González.  A las ratas por su nombre.

¿Es mi responsabilidad su gobierno? No, porque no hay nada más vacío y hueco en materia de seguridad que su discurso, y  porque es capaz de sensibilizarse por el  problema familiar del Secretario de Seguridad Publica de Tula, Fermín Hernández Martínez, permitiendo y justificando su ausencia con un permiso discrecional que raya en lo magnánimo  (que por cierto me pregunto  en qué manual, normativa o ley se establecen que cualquier funcionario en cualquiera de los cargos del gobierno puedan estar ausentes y seguir cobrando como si trabajaran).  El descontento no es ese, sino que el alcalde no se sensibiliza con todos los que hemos sido víctimas de la delincuencia, que nos han robado nuestro patrimonio, nos han asaltado a plena luz del día, a algunos les han matado a sus familias.

Espero que no salga por la tangente y nos diga que se han inhibido o han disminuido los delitos de alto impacto y con ello quiera minimizar lo que “nosotros los pobres sufrimos”.  Y es que da rabia, porque  no he recibido una muestra de sensibilidad de su parte ni de nadie de su gobierno por el robo del que fui objeto.

¿O acaso usted me pago las cuatro llantas de mi auto cuya cotización en la agencia Chevrolet es de  $6,500.00 cada una?  ¿acaso usted me llamó telefónicamente para consolarme y que bajara mi cólera e impotencia ante este robo tan descarado? ¿acaso usted ha visitado mi colonia y ha constatado la situación del alumbrado público, que ni en su campaña hizo, así como otros servicios de los que carecemos? ¿acaso el municipio cuenta con un seguro al respecto para nosotros los ciudadanos? ¿acaso lo ha hecho en alguna ocasión, conmigo, con el  vecino de La Malinche, en El Cielito, en El Llano que es de dónde viene usted y que las únicas calles que están cuidadas y vigiladas por los policías es en donde vive y  por las que usted pasa?

Estoy seguro que  con las manos en la cintura me podrá decir que eso “ es un problema personal que debo resolver porque en el municipio no se cuentan con recursos para  recuperar lo que nos vienen a robar sin “sensibilizarse” nadie, ni sus policías, ni su secretario de seguridad, ni usted mismo, tenemos que rascarnos con nuestras uñas nosotros solos, así lo hacemos ciento, miles y millones de mexicanos que con esfuerzo y dedicación contamos con bienes, salud y bienestar y que no recibimos de ningún gobierno.

Señor presidente, como le llaman todos los que se arrodillan ante su paso, a quienes barre con la mirada y les ordena callar o mandar callar.  Es su gobierno el responsable de la seguridad pública y en ningún momento nos hace un favor al respecto sobre el  derecho que tenemos hayamos o no votado por usted, quien tiene esa obligación proporcionarnos tranquilidad y paz social, porque así lo mandata la Carta Magna.

El ser “mecapaleros” de una ineficiencia de la seguridad pública es una grave omisión, de quienes le informan, de quienes según generan “estrategias de seguridad”,

Es una omisión que usted ha solapado, porque recuerde que se  han arrastrado por más de cuatro años la ineficacia y la corrupción que usted con sus respuestas a entrevistas en los medios se las recita muy bien aprendidas, que la seguridad es de todos que la corporación está incompleta, que sus recursos del Fortaseg, que sus munícipes ahora disfrazados de súper policías, todo eso es una farsa, un gasto a lo estúpido y una falta de respuesta a más de nueve meses de haber prometido un cambio.

Usted “señor presidente” que como diputado conocía perfectamente las limitantes del municipio y de sobra se sabía los atares y desatares de los policías corruptos, de los puntos huachicoleros, de quienes reciben y pagan “rentas” por cuidar a particulares y no al municipio, tal como ocurre con usted y con su papá, el señor Bartolo Tapia y las patrullas que desperdicia cuidando la tienda de su mamá.

Y antes, cuando fue secretario municipal también las consintió, porque era usted la mano derecha de Allende González, el que resolvía cada cochinada que se fraguaba en la presidencia y el que le esquivaba “los madrazos” a fin de no perjudicar en ese tiempo a “su señor presidente”

Si le digo “señor presidente”, que nosotros los ciudadanos  no somos responsables de que el municipio no cuente con el número de elementos suficientes para ser policías porque no cubren con  el perfil ni son aptos para aprobar el famoso polígrafo con el que les disfrazan los famosos exámenes de control de confianza, no tenemos la culpa de la falta de equipo tecnológico de punta necesario como cámaras de videovigilancia y de sistemas de control satelital, para rastrear sus patrullas y detectar si cumplen o no con sus recorridos, si ordeñan o no sus vehículos, etc.   Nosotros no somos culpables,   pero ustedes si son responsables, porque para eso se les ha dotado de fondos millonarios  como el FORTASEG y hasta cuentan con una encargada a nivel municipal que lo único que hace es subir fotografías haciendo ejercicio y queriendo poner en forma a los policías.   Forma es la que debería tener el municipio, comenzando con esa área que es  la de seguridad pública y un orden desde su cabeza “señor presidente”.

Es urgente privilegiar y sensibilizar socialmente su política en este rubro, “Quid Pro Quo”, como dicen los clásicos, porque en cualquier lugar del mundo y más en un cargo tan “sensible” como es la secretaría de seguridad pública, un funcionario no puede ni debe gozar de tales privilegios. Y no es que nosotros seamos insensibles.  Es más, ni siquiera estando de tiempo completo, su familiar ha podido recuperar la salud. Lo que debería hacer es cuidar su trabajo, para que no falten los recursos económicos y pueda seguir pagando a los médicos para que ellos si hagan su trabajo.

En otros países, en donde si se sanciona la corrupción y se da respeto al ciudadano, en donde sí “se privilegia y sensibiliza socialmente”, existen opciones, como darle las gracias (despedirlo) al funcionario para que cuente con el tiempo suficiente a fin de atender sus problemas personales, como a cualquier persona.  Pero aquí en Tula, no pueden desensibilizarse con sus funcionarios, pero si mostrar una total insensibilidad hacia la ciudadanía.

Esta no es más que una “irreverencia ciudadana”, porque da coraje que somos sus patrones y a nosotros no nos sirven como empleados.

Gracias por su lectura. Aquí nos leemos la próxima