UN INFIERNO EN PORTUGAL

20

 

Dicen que las primeras llamas las provocó un rayo, y que los vientos descontrolados se encargaron de propagar el infierno con una increíble rapidez. En el distrito de Leira, las familias quedaron atrapadas entre las paredes de lumbre. “Estamos ante la mayor tragedia de víctimas humanas, por un siniestro de este tipo”, afirmó el Primer Ministro portugués Antonio Costa. Portugal ha decretado desde hoy domingo, tres días de luto nacional.

Desde el sábado, impresionaba la rapidez con que avanzaba el fuego. Los bomberos acudieron casi enseguida desde Lisboa, Setúbal y Coimbra, pero la ola ardiendo iba arrasando con todo como jamás habíamos visto, comentaron vecinos sobrevivientes de Pedrógāo Grande, donde ardieron por lo menos 20 viviendas.

El gobierno ha decretado estado de contingencia que es un grado menor al estado de calamidad; la población se obliga a obedecer las instrucciones de Protección Civil, de la Guardia Republicana y del Ejército.

Jean-Claude Juncker ha prometido la ayuda que sea necesaria  de la Unión Europea para lidiar con las consecuencias del desastre. Se ha activado un mecanismo multinacional de protección civil, aseguró el directivo comunitario.

Jefes de Estado no han dudado en lamentar la desgracia portuguesa, y en ofrecer apoyos de toda índole.

El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa está dividido entre los protocolos diplomáticos y los de la supervivencia.

Información de El Mañanero Diario