Cómo olvidar a tu ex: 3 razones por las que no lo dejas ir

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Mucho de lo que se ha escrito en torno a la experiencia de la ruptura de pareja, tiene que ver con la forma de superar la ausencia de esa persona en nuestra vida.

Probablemente esta sea la parte más terrible de todas las que se enfrentan cuando una relación llega a su fin.

También es posible que el sufrimiento se alargue por un hecho sencillo: la incapacidad de olvidar a tu ex.

Todos hemos conocido a personas sumergidas en conductas que les llevan a intentar volver con su antigua pareja. Y todo ello a pesar de que la opción de volver no es lo mejor para ellas.

La pregunta que surge entonces es ¿por qué se da esta necedad por aferrarse a una persona que ya no está con uno? ¿Acaso el amor es tan grande que impide tomar una decisión personal sana? o ¿Hay algo más en juego?

Particularmente si eres un romántico a ultranza, quizás este artículo te deje un mal sabor de boca. Puede ser que no compartas mi opinión sobre las causas por las que alguien no deja ir a su ex. Sin embargo, te aseguro que si reflexionas un poco más en profundidad encontrarás algo de lógica en estas líneas.

Tres razones para no dejar ir a tu ex

Estoy convencido que una persona que no deja ir a su ex está muy lejos de hacerlo por amor.

Creo que hay causas mucho más escondidas que se ponen en juego en esta conducta. Sin embargo hay tres razones principales que impiden a las personas olvidar a su ex:

1. Ego

Seamos honestos y aceptemos que a nadie le gusta perder. Particularmente en cuestiones de amor romántico esta idea –la de que esta vez hemos perdido-, es un dardo disparado al corazón de la persona.

La búsqueda del ex por ego herido tiene que ver con el sentido de pertenencia que otorgamos a la pareja.

Desde que somos pequeños solemos mantener una visión con respecto a algunas personas que gira en torno a la creencia de posesión: “mi mamá”, “mi maestra”, “mi novia/o”.  

Esta idea de posesión es natural y adecuada para crear un sentido de aceptación social para el niño. Sin embargo cuando transcurre el tiempo, el pequeño aprender que existe una separación entre su propio yo y el ajeno.

Debe entener que las demás personas no son suyas, sino que son entes individuales. Y por lo tanto son independientes con respecto a él en sus tomas de decisiones, conductas y sentimientos.

Es importante aclarar que nos estamos refiriendo al ego desde un punto de vista coloquial y no psicológico. Por lo tanto hacemos referencia al ego como un exceso en la autoestima.

Estamos convencidos de ser tan perfectos que no es posible que alguien no quiera estar con nosotros. Esto tiene que ver con la definición de ególatra, que es aquél que siente un excesivo amor por sí mismo.

2. Miedo a la soledad

La segunda causa es la de sentir un miedo incontrolable ante la perspectiva de la soledad. Cuando esto ocurre, la persona que siente ese miedo busca la manera de regresar a lo conocido. Trata de mantenerse la zona de confort en la que se encontraba con su ex.

Sin embargo, esa “zona de confort” casi nunca es algo positivo para la persona, aunque esta asegure que así es. Nos referimos aquí a esa persona que sigue aferrada a su ex porque depende de él/ella económicamente, a pesar de que esa persona pueda ser tóxica (violenta, infiel, celosa).

El miedo a la soledad tras una separación proviene de nuestro ser neurótico. La mayoría de las personas confunden neurosis con enojo (“¡Ay, no seas neurótico!”, nos dicen). Sin embargo esto es erroneo.

Neurosis –de acuerdo a Karen Horney-, es básicamente la sensación de estar solos e indefensos ante un mundo hostil. En ese sentido todos hemos sentido alguna vez ese miedo. En el caso de la persona que no deja ir a su ex este temor es aún mayor.

3. Apego confundido con amor

El asunto con el apego es muy interesante. En su libro No se obsesione con el amor, los psicoterapeutas Susan Forward y Craig Buck, mencionan una frase de uno de sus pacientes que todos los profesionales de la salud mental hemos escuchado alguna vez: “¡Qué quiere decir con que no es el amor lo que me mueve! Si no es amor, ¿qué demonios es?”.

El apego nos sirve para sobrevivir cuando somos niños. Cuando somos adultos es fuente de muchos sufrimientos. La diferencia estriba en que en la infancia necesitamos apegarnos a alguien que nos brinde protección porque somos absolutamente vulnerables.

Sin embargo, las personas crecen creyendo que aún necesitan apegarse a alguien para vivir mejor su vida. Se siguen viendo a sí mismos como niños pequeños e indefensos. Olvidan que ahora son adultos que pueden hacerse cargo de ellos mismos en cualquier situación.

Esto genera una desconfianza en sus capacidades. La manera de solucionar el dilema es apegándose a su pareja quien consideran su base de apego seguro.

Aquí entra el mecanismo en donde dicen que aún aman a esa persona. Cuando en realidad quieren decir que aún la necesitan. Eso es lo que llamo confundir apego con amor. Porque, para empezar, si una pareja realmente se ama, ¿cabe la posibilidad de separación?

separacion

Para darte auténticamente cuenta de que amas todavía a un ex, debes de tomar un tiempo lejos de él. Así podrás tener una perspectiva clara de tus sentimientos. Cosa que no puede ocurrir si estás pendiente de él o ella todo el tiempo.

Si después de un tiempo sin saber ni ver a tu ex, aún sientes que es amor, probablemente lo sea.

A todos nos duelen las rupturas. Sin embargo es necesario admitir que éstas forman parte natural de la vida en pareja.

Desde que empezamos una relación con alguien debemos ser conscientes de que eventualmente puede terminar. No quiero decir con esto, desde luego, que entremos a las relaciones con la idea de que terminarán. Sino que las disfrutemos al máximo en su brutal y bella experiencia.

Debemos aceptar que nada es para siempre y que si nos llega a ocurrir, seguiremos adelante dignamente con nuestra vida.

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Psicólogo, video blogger, orador motivacional y autor mexicano. Es egresado de la Universidad Tecnológica de México (Licenciatura en Psicología).