Reflexiones desde Júpiter

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De jornaleros y candidaturas de izquierda

I

Pedir el cierre de los Oxxo, o instar a que la gente no compre en ellos, sino en las semimíticas tienditas, es desconocer la realidad, es vivir en el privilegio y querer ver el mundo desde un punto de vista de superioridad moral. El hecho es que los Oxxo (y empresas similares, donde cabe de todo, desde escuelas hasta bancos), como alguna vez lo fueron las fábricas o las haciendas, forman parte del modo de producción capitalista y tienen como función enriquecer a los dueños del capital.

Hacer creer a los trabajadores que por el hecho de no ser obreros o campesinos tampoco son proletarios ha sido una de las tácticas favoritas del sistema para desmovilizar a la gente, y mientras el sistema económico permanezca igual, Oxxos (y similares) serán la opción que ofrece la economía para trabajar a un grupo cada vez más numeroso de personas que de otra manera quedarían fuera del mercado.

Los jornaleros del servicio al público, con muchas horas de trabajo, pocas o nulas garantías laborales y sueldos bajos, pasan largas horas soportando consumidores a quienes los mismos fabricantes han convencido que forman una casta aparte, que son merecedores de todas las atenciones y servilismo de los empleados. Así, muchas veces el consumidor se siente ofendido si no lo tratan con prontitud o su actitud parece sospechosa al mal pagado empleado de seguridad y se quejan, justificados en una óptica que solo brinda beneficios a los dueños de las empresas.

II

Muchas personas insisten en que apoyar a María de Jesús Patricio Martínez, vocera del Concejo Indígena de Gobierno (sí, con “c”), para que aparezca en las boletas para la elección 2018 es una pérdida de esfuerzo o “hacerle el juego al Gobierno”.

Gente supuestamente inteligente e informada se cuestiona, con una simpleza desconcertante, cómo una mujer “con poca instrucción” (cosa que suponen automáticamente de Marichuy) podrá hacer algo por México; otros, menos comedidos, simplemente la descalifican por india y por mujer.

Hay algunos que, seguramente conocedores a fondo de la vida indígena en México, la acusan de no haber hecho nada por sus comunidades y, muchos más, de ser aliada del Santa Anna del siglo XX, el mismísimo Salinas de Gortari, porque como todos sabemos, el EZLN (que hasta donde yo creía había arruinado la carrera internacional del expresidente) es creación del él mismo.

También se considera que su precandidatura está diseñada para minar la del viejito institucional de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, quien lo más a la izquierda que llega en realidad es a la socialdemocracia, como en los mejores tiempos del PRI, y eso cuando no se alía a derechistas orgullosos de serlo como los del Partido Encuentro Social.

Ninguna de las anteriores razones es válida. El ideario de María de Jesús Patricio Martínez es la única que realmente ofrece un cambio de fondo, revolucionario, que es lo que necesita el país. Todo lo demás es mucho de lo mismo.