Desahuciado desde hace más de una década y sigue luchando por vivir la vida que para él es maravillosa

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Por Beatriz Flores González

Fernando Ramírez Puga, de 43 años, es un ejemplo de lucha diaria por la vida.  Desde hace unos 20 años le diagnosticaron insuficiencia renal crónica, a  alturas sostiene que nadie en la tierra, ningún médico por mucha preparación que tenga, por mucha eminencia con la que se haya desempeñado, ha tenido el poder de infiltrar en su mente el deseo de morir, por el contrario, cada vez que le dicen que se despida de sus familiares, con mayor razón ora a Dios y hace todo lo necesario para restablecer su salud.

Es un hombre que dedicó parte de su vida al servicio público dentro de la policía municipal, que con todo y sus limitaciones, hasta el último momento en que sus fuerzas y capacidades físicas le permitieron, continúo trabajando conllevándolo a sufrir un accidente dentro del horario laboral y que a raíz de ello, ahora está incapacitado de por vida, ya que tuvieron que amputarle una pierna, luego de ser atropellado por un “chamaco”, como le llama él, que irresponsablemente, se dio a la fuga y en la corporación en la que se mantuvo activo, no hicieron nada para que el individuo reparara el daño.

Percibe un sueldo que él dice, es al 100 por ciento de los haberes de la policía, pero apenas rebasa los 3 mil pesos quincenales, (a él no le llegan los aumentos salariales ni homologación de sueldo), de los cuales tiene que aportar una considerable cantidad para pagar el seguro social, en dónde se atiende desde hace muchos años. Cuando aún trabajaba como policía, el secretario de seguridad pública, Mauro Badillo les dio grado a los oficiales, que son los que ganan más, los que no le redituábamos, que no hacíamos infracciones sin ton ni son, a los que no llevábamos cuota, simplemente no nos tomó en cuenta.

Su esposa es quien ha tenido que trabajar de manera incansable para sacar a flote su hogar, en el que él que era el principal sostén económico, ahora ha pasado a ser una preocupación tanto para él como para  sus hijos, ahora uno de 21 y otra de 25, que de  alguna manera, junto con su esposa, lo han impulsado a continuar luchando en contra de la enfermedad.

Fernando vive en Lomas de la Cantera, o en San Lucas Teacalco, o en dónde sus familiares tienen la posibilidad de moverlo, ya que desde hace 18 años se hemodialisa tres veces por semana, teniendo que acudir a un hospital de la Ciudad de México y muchas veces, las condiciones del terreno, como es Lomas de la Cantera, le han ocasionado algún malestar por lo escabroso del camino (no hay pavimento, calles con zanjones, piedras, etc), el movimiento que tienen que hacer sus familiares para pasarlo de la cama a la silla, de la silla al vehículo, le lastima. Lo mismo ocurre cuando lo pasan al sanitario por lo que ahora trae una abertura en el pecho, que le provoca serios dolores.

Pasarlo a bañarse le generó esa lesión por la que estuvo algunos días en hospitalización y la recomendación médica es reposo absoluto, sin embargo, él aún se siente y quiere sentirse útil, al menos para ir al baño y hacerse sus cuidados de higiene personal.

Sabe que no volverá a caminar.

La pierna no se la cortaron por la enfermedad, si no por el atropellamiento del que fue objeto. Ya tenía en su historial una cirugía con placa y tornillos, “caminaba ya sin muleta, pero en el servicio me atropelló ese chamaco que se dio a la fuga y ya no fue posible rescatar mi pierna, ya que me la partió de los huesos”, dijo; añadió que estaba luchando para conseguir una prótesis, pero al hacerle estudios, los médicos dijeron que sus arterias estaban calcificadas, por eso le dan fuertes dolores desde las ingles hasta  toda la pierna, aunque pidió que le hicieran alguna cirugía para quitarle el calcio y poder aspirar a caminar otra vez, el médico le negó cualquier posibilidad, ya que es imposible abrir esa arteria e ir sacando la calcificación, podían tocar algún nervio, venas, y por querer caminar podría perder hasta la vida. Ahora ya no necesita ni busca la prótesis.

Sus riñones son dos ciruelas pasas

Dice que a lo largo de 20 años, tuvo la oportunidad de ser sujeto a transplante, pero en una recaida que tuvo, le transfundieron sangre contaminada con hepatitis b, lo cual le quitó de la lista de espera.  Además en ese tiempo el médico que lo atendía, cuando le reclamó el porqué le contaminaron, simplemente recibió como respuesta que no se preocupara, que en seis meses ya no estaría mal, “pero a decir de un abogado que me ofreció sus servicios para demandar, solo lo dijo para ganar tiempo, porque toda persona que recibe sangre infectada, jamás vuelve a ser una persona sana, ya que el virus está precisamente en la sangre.  Y ese abogado fue claro conmigo, me ofreció apoyarme en la demanda, pero me dijo que tenía todas la probabilidades de ganar sin embargo yo no disfrutaría de lo ganado, ya que muchos de los clientes con insuficiencia renal que han demandado por mala praxis al seguro, mueren mientras les hacen la hemodiálisis, repentinamente sufren un paro cardiaco, a través del medicamento que les inyectan en su máquina, les hacen crecer el corazón hasta que explota, por lo que decidí  seguir viviendo, ya que la vida es muy bella”, dijo.

Me dejó pensativa con esa declaración.  En el hospital les hacen explotar el corazón a los pacientes que demandan alguna mala práctica de parte del seguro social. Es algo muy fuerte que solo tiene su dicho, nada hay comprobado.

Pero regresando a lo de sus riñones, se fueron deteriorando, hasta convertirse en un par de ciruelas pasas. Así es como se lo dicen los médicos.  Eso ha llevado al deterioro general.

Acudió a solicitar apoyo al presidente Moisés Ramírez Tapia, él a su vez lo envió con su esposa, la presidenta del DIF, quien hizo lo propio para canalizarlo al CRITH, en dónde se buscaría su rehabilitación y que volviera a caminar, incluso la prótesis, pero cuando le dijeron que ya no se podía hacer nada por sus arterias calficicadas.

De nada sirvió entonces el apoyo del gobierno municipal.  Tal vez sirviera un poco si se regularizara su percepción económica.  Pero como es policía y como no ha trabajado en el actual gobierno, ni siquiera cuenta con el seguro de vida al que fueron acreedores los elementos en esta administración. Es muy difícil que se le apoye.

Ha hecho de todo para recuperar la salud

Médicos naturistas, homeopatía, suplementos alimenticios, células madre, con estas últimas pudo recuperarse muchísimo.  Pero lo que falla, es la parte económica, “lo que percibo es para pagar el seguro, queda muy poco para comprar los tratamientos, o es eso, o es la familia”, se lamentó.

Esta historia no pretende crear compasión, sino despertar la solidaridad de nuestra gente, para poder apoyarle.

El cuenta con una silla de ruedas normal, pero requiere de una en la que pueda estar todo el día, sin que tenga que pedir a sus hijos que lo cambien o muevan para ir al baño, por aquello del pudor, pero también del dolor que le provoca cada movimiento.

Es un hombre fuerte anímicamente dentro de un cuerpo deteriorado. Un hombre al que hay que gritarle para que medio escuche, aunque percibo que ha aprendido a leer los labios, porque su aparato auditivo (solo tiene uno pues no le alcanzó para comprar el otro), dice que ya es lo más avanzado para los discapacitados auditivos.

Los pulmones con agua, con sordera crónica, hemodiálisis tres veces por semana, condenado a vivir en una silla de ruedas, desahuciado cada vez que llega al hospital,  desde hace 18 años, plexo solar fracturado, arterias calcificadas.  Es un caso increíble.

Quien lucha de esta manera, tiene derecho a vivir lo mucho o lo poco que le reste de vida con una calidad que le permita seguir agradeciendo el maravilloso regalo que ha tenido durante esos 43 años de edad que ha acumulado.

Lo recuerdo en su función como policía, siempre amable, siempre atento, servicial, a pesar de que no le dieron jamás patrulla, persiguió delincuentes, a pesar de que no le promovieron de grado, se esforzó por ser un hombre que daba la vida misma en el servicio a la población.

Esa vida ahora está debilitada, y si nosotros podemos contribuir a que su calidad de vida sea mejor, seguro la misma vida nos recompensa.

Lo único que nos pide es apoyar con algún donativo económico, para comprar su silla de ruedas especial, con wc integrado y que sirva para la ducha.  Las hay muy sencillas, la conviene a él, tiene un costo aproximado de 4 a 5 mil pesos.

Nosotros estaremos ofreciendo números del 1 al 100 para rifar dos aparatos eléctricos, una tostadora y una parrilla individual para hamburguesas, en un costo de 15 pesos el boleto.

Es una buena causa y no nos causa perjuicio mayor en nuestra economía, al contrario, contribuimos a regresar un poco del apoyo que en su tiempo de salud, nos otorgó cuando fue oficial de seguridad pública, cuyo lema fue el inculcado por su padre, “hasta para infraccionar debes dejar satisfecho al conductor, así cumples con tu trabajo y él aprende a cuidar las normas”.

silla de ruedas con cómodo silla