Una vacuna la postró en el hospital, se quema por dentro y por fuera

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Por Beatriz Flores González

Imposible pasar insensibles ante un caso como el de Jazmín, una pequeña de apenas 10 años que día a día va sintiendo cómo se extingue su vida y con ella, la de sus papás, de sus familiares, porque estar en un hospital desde hace más de un mes, aunque sea de gobierno y con la enfermedad que le aqueja y que le llegó gracias a buscar la salud y se dejó aplicar una vacuna.

 Jazmín Alpízar  Robledo, de Xochitlán de las Flores en Tula de Allende, cursaba hasta el mes anterior, el 5º. Año de primaria, mediante campaña les pidieron autorización a sus papás para aplicarle la vacuna contra el virus del papiloma humano; una vacuna que se ha vuelto parte del esquema nacional de vacunación aplicable a las niñas tanto a niños comoa niñas desde los 9 años de edad, con el objetivo de prevenir algunos cánceres como el  cervical, vaginal,  vulva, de pene, ano, de boca, lengua y garganta, así como para las verrugas genitales o en el cuello.

 Parte de los  efectos secundarios más comunes  después de la aplicación de la vacuna son desmayo, vértigo, náuseas, dolor de cabeza y reacciones cutáneas en el sitio donde se aplicó la vacuna. Esto último fue lo que le provocó a Jazmín estar en terapia intensiva desde un día antes de la navidad. Síntomas como pérdida de memoria, crisis convulsivas, y los médicos no acertaban a un diagnóstico, porque le recetaban medicamentos que nada tenían que ver con el mal que ella tenía.

Hasta que se dieron cuenta cual era el diagnóstico, Síndrome de Stevens Jhonson, Jazmín ya había comenzado a perder la funcionalidad de sus órganos, se empezó a quemar por dentro y por fuera, la piel se le cae al mínimo roce, ya no ve, su boquita está llena de llagas y el dolor que padece es terrible.

El papá de Jazmín, el señor Gerardo Alpízar ha tenido que ver de dónde saca para el tratamiento, le han recetado inmunoglobulina humana, la cual en dos ocasiones le ha comprado y ha pagado más de 50 mil pesos por cada vez, aparte los demás medicamentos.

Jazmín está internada en el hospital del Niño DIF, en Pachuca.  La angustia de los familiares es cada vez más grande, porque la dosis que le solicitaron asciende ahora a 90 mil pesos.  En contacto telefónico me comentó que ya no sabe qué hacer, su niña está muy malita, ayer por la tarde (30 de enero del 2018) se agravó y no tienen para el medicamento.

Familiares, vecinos, compañeritos de la escuela, su maestra, mucha gente está tratando de ayudar, pero es tan difícil poder cubrir el alto costo de los medicamentos, además de soportar el dolor junto con la niña, quien antes de la vacuna  era una niña normal, alegre, traviesa, juguetona. Ahora su brillo está apagado.

Al momento de escribir esto, desconozco el estado de salud de la pequeña. Se hizo el contacto con autoridades del DIF, para solicitarles el apoyo, por parte de la señora Victoria Ruffo, presidenta del DIF estatal ( a través de la dirección de Comunicación Social por ser el área en la que estamos inmersas, en la comunicación), respondiendo que de inmediato lo turnarían a Patricia Marcela González Valencia, para poder auxiliar a la pequeña.

Aún desconozco si ya se contactaron con el señor Gerardo, pero la vida de una pequeña está en un hilo muy delgado.  Ojalá lea mi nota Victoria Ruffo, el gobernador Omar Fayad, la misma Paty González, y a esta niña  le ayuden a recuperar la salud, porque su esperanza el volver a estar en su casa, con sus hermanos, disfrutar una navidad que se vio truncada, esperar a los reyes magos el próximo año, volver a la escuela. Ojalá que turnen el asunto de Jazmín Alpizar Robledo al Patrimonio Social de Salud, a quien sea necesario y restauren las ilusiones que una vacuna le arrebató.

Y para la sociedad en general, si tú quieres apoyar, hay una cuenta a nombre de Gerardo Alpízar Díaz, en Coppel, con el número 4169160383528784, cualquier donativo por mínimo que sea, puede hacer mucho por la salud de la pequeña.