¿Quién era ‘Fidelito’? Hijo de dictador se suicida

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por Daniel Ulibarri

 

Fidel Ángel Castro Díaz-Balart, físico nuclear e hijo mayor del fallecido ex presidente cubano Fidel Castro, murió el pasado jueves 1 de febrero a los 68 años de edad a causa del suicidio, de acuerdo con información proporcionada por el medio estatal cubano Granma.

Castro Díaz-Balart, que había sido tratado por una depresión profunda durante varios meses, había sido sometido a tratamiento ambulatorio después de ser hospitalizado durante un tiempo.

Mejor conocido como “Fidelito”, era el único hijo de Castro y su primera esposa, Mirta Díaz-Balart, quien se contrajo matrimonio con un joven Fidel que todavía estaba a años de liderar la insurrección que derrocó al gobierno de Fulgencio Batista.

Según los informes, fue la única mujer con la que Castro se casó. Castro Díaz-Balart deja atrás tres hijos: Fidel Antonio Castro Smirnov, Mirta María Castro Smirnova y José Raúl Castro Smirnov.

Conozcamos un poco más acerca de este científico que vivió los años más intensos de la agitada vida de su padre cuando era adolescente.

Se suicida el científico Fidel Castro
Se suicida el científico Fidel Castro

1. Era un científico renombrado

El hijo mayor de Castro se graduó como Ingeniero Nuclear en el Instituto de Ciencia y Tecnología Nuclear en la antigua Unión Soviética (fue el primer hombre en Cuba en especializarse en la materia), y encabezó el desarrollo de la Central Nuclear de Juraguá, según BBC Mundo.

Sin embargo, su construcción se suspendió en 1992 tras el colapso de la Unión Soviética y la terminación de la ayuda financiera de Moscú a La Habana.

Aunque para el 2000, el proyecto ya había sido abandonado, siguió siendo un defensor de la energía nuclear, argumentando su crecimiento en los países en desarrollo en un ensayo de 2002 en el Boletín de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

2. Nunca se involucró en la política de Cuba

Castro Díaz-Balart nunca asumió un cargo político bajo el régimen de Castro. En el momento de su fallecimiento, se desempeñaba como el vicepresidente de la Academia de Ciencias de la isla y se desempeñó como asesor científico del Consejo de Estado.

De hecho, declaró en más de una ocasión que nunca tuvo ambiciones políticas. “Toda mi carrera ha sido como científico y es lo único a lo que aspiro”, dijo en una entrevista realizada en el año 2013 con la estación de noticias rusa RT.

3. Tuvo una infancia difícil

La infancia de Castro Díaz-Balart estuvo marcada por una amarga batalla por su custodia entre sus padres, que se divorciaron en 1955 cuando apenas tenía 6 años. Un año después, su padre lo mantuvo en la isla luego de una visita de dos semanas, y lo dejó con un amigo mientras comenzaba su campaña guerrillera contra el gobierno.

Con la ayuda de su familia y la Embajada de Cuba en la Ciudad de México, la madre de “Fidelito” contrató a secuestradores profesionales que emboscaron al niño y a sus tutores en un parque y se lo llevó a Nueva York por un año; pero después que Castro llegó al poder en 1959, persuadió a su ex esposa para que enviara a su hijo de vuelta a Cuba.

4. Imitaba a su padre

Luego de que su madre se radicara en Madrid desde 1959, y sin la atención que Castro debió darle como padre durante su niñez y su adolescencia, fue de alguna manera criado por un oficial de seguridad personal de apellido Fulleda, quien llenaba en cierto modo ese vacío afectivo.

Pero aunque estaba alejado emocional y afectivamente de su padre, “Fidelito” trataba de imitarlo: se dejó crecer la barba, tenía autos Alfa Romeo al igual que el dictador y llegó al punto de tener trajes, vestimenta y refrigerios en los baúles de los vehículos, en el mejor estilo de Fidel Castro.

5. Sus gastos y ostentación causaron la muerte de su proyecto energético

Pese a que su posición como hijo de Castro le había dado el privilegio de liderar institutos, ministerios y proyectos como el de la Central Nuclear de Juraguá, lo que realmente causó una debacle en su carrera fue el hecho de que el estado financiero de la central era cada vez más desastroso, y sus gastos personales en viajes y vacaciones resultaban extraordinarios, al punto que llegaron a competir con los gastos administrativos de la institución que dirigía: malversaba y despilfarraba tantos recursos como su progenitor.

El mismo Fidel Castro lo despidió: “No hubo renuncia. Fue despedido por incompetencia. No tenemos una monarquía aquí”.

Las malas palabras de Daniel Ulibarri