El miedo masculino a la sexualidad femenina adulta

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La sexualidad adulta es un proceso que necesita maduración, y para muchos hombres inexpertos la opción es buscar a mujeres inexpertas.

Les aterra la posibilidad de que una mujer con experiencia y recorrido los humille y los abandone, justamente, porque descubre que ese hombre en realidad no es un adulto, sino que es un niño o un adolescente a la hora de expresar sus emociones y su sexualidad.

También les aterra la belleza de la mujer, y aún más cuando le sumas a la belleza la seguridad y la inteligencia. Muchos intentan buscarlas bellas pero altamente manipulables, para tener el trabajo fácil, para que no les exija mucho, para que sean conformistas y sientan que están con una moneda de oro que en realidad está falsificada.

Me acordaba de una escena de la película “Vals con Bashir”, donde en un sueño un hombre ve a una mujer desnuda nadando que se acerca a la barca donde él se encuentra. La mujer sube a la barca, resulta ser una mujer gigante, todo en comparación a su tamaño se ve pequeño. La mujer toma al hombre como si fuera un bebé, a pesar de que el hombre es un adulto se ve significativamente más pequeño y más frágil. La mujer salta al mar llevando consigo a este hombre niño, el cual se abraza a ella, la mujer nada en el mar y este hombre mostrando su indefensión se aferra a ella. A continuación, puedes ver la escena:

 

Esta escena es particularmente simbólica: el mar es la sexualidad, la mujer gigante simboliza a una mujer adulta que aparece en la vida de un hombre preocupado, un hombre sólo que no ha crecido y que necesita amor e intimidad con una mujer. La mujer le busca, y salta con él a este mar de sexualidad y deseo, el hombre no logra crecer y en lugar de ello se aferra indefenso a esta mujer.

Esta imagen tiene una poderosa carga que va directo al inconsciente del varón inseguro, al cual le cuesta visualizarse con una mujer completamente desarrollada en su feminidad, una mujer que expresa su sexualidad con seguridad, que es bella y con iniciativa. Éste hombre inseguro sólo puede desarrollar fantasías incompletas con esta mujer, incluso en su imaginación la relación no termina de consolidarse del todo. En lugar de ello buscará una madre o buscará a la mujer niña e ingenua.

La proyección del deseo en una mujer madre cuidadora refleja tu propia fragilidad y tu necesidad de cuidado y contención emocional, refleja que necesitas alguien que cuide más de ti, que te proteja y que vele por ti, tu visión de ti mismo es de fragilidad, es fácil que en tu relación sea ella la que asuma el control, pues tú mismo se lo has concedido, es fácil que con cuidado también vengan los llamados de atención y las críticas, y también será previsible que tus relaciones sexuales con el tiempo disminuyan casi a cero: las mujeres no desean a quienes tienen que cuidar. Éste es un camino que conduce a que el hombre cada vez más se haga más inútil.

El hombre que proyecta su deseo en una mujer inocente y sin inseguridad manifiesta su necesidad de no ser juzgado por su propia inexperiencia sexual o su bajo rendimiento o potencia sexual, necesita ser admirado o no ser cuestionado por alguien que es casi virginal y que no tiene punto de comparación. Este hombre buscará controlar enfermizamente a esta mujer, podrá desarrollar fácilmente celos obsesivos, encerrará a esta mujer física o psicológicamente para evitarle explorar y ampliar su mundo. Es importante para él garantizar que esta mujer jamás conozca la abundancia y que jamás sepa que él es una segura estafa como hombre.

En el camino de descubrir tu masculinidad y de caminar hacia la seguridad personal es fácil caer en ambos caminos, y seguramente lo harás, seguramente tendrás relaciones basadas en la dependencia, donde buscarás ser cuidado y protegido, en el apego donde desearás hacer lo que sea para no ser abandonado, y en la manipulación donde mostrarás rasgos de ti que no corresponden a tu verdadera identidad.

La madurez sexual de un hombre se lleva a cabo cuando escoge estar con una mujer madura sexualmente e independiente emocionalmente. Cuando visualiza a una mujer, no a una niña, no a una mujer madre. Y hacia allá debe ser tu aspiración de equilibrio emocional, desarrollar tu masculinidad adulta (libre sexual, sin dependencia) y fijarte en mujeres adultas. Para ello es fundamental que trabajes en los siguientes aspectos:

  1. Independencia financiera: ¿Qué tanto te sustentas a ti mismo dependiente solamente de tu esfuerzo y trabajo? ¿Qué tantos recursos tienes para poder sustentar la inversión económica de una relación?
  2. Seguridad emocional: ¿Qué tanto se define tu felicidad por estar con alguien? ¿Qué tan feliz y estable puedes estar aun cuando estés solo? ¿Qué tan independiente puedes ser respecto a tus padres, amigos y entorno social?
  3. Madurez sexual: Capacidad de dar y recibir placer de forma creativa, innovadora, obedeciendo a tu deseo, y considerando que una mujer con experiencia puede aportarte mucho más que una mujer que carece de ella.
  4. Autonomía: ¿Qué tanto puedes bastarte a ti mismo? ¿Cocinar para ti mismo? ¿Lavarte tu propia ropa? ¿Arreglar objetos averiados?
  5. Identidad: ¿Qué tanto te conoces a ti mismo? ¿Eres congruente con lo que sientes y vives de acuerdo a tus valores y principios?

Personas con las que he trabajado concuerdan en hablarme sobre el tremendo grado de intimidación que pueden ejercer sobre ellos algunas mujeres, es frecuente oírles decir que es “mucha mujer para mí”, “no tengo lo suficiente para ofrecerle”, “esa mujer me da mil vueltas”, “me falta mucho para llegar a esa liga”. Ojo, recuerda que no me estoy refiriendo a la intimidación sólo basada en la belleza, sino en la intimidación de sentir que hay una mujer allí que pareciera no necesitar nada ni a nadie. Una mujer que aparece y que te hace preguntarte “¿Qué carajos le puedo ofrecer?”

Para responder a esa pregunta, es vital que te acerques, es fundamental que derrotes la barrera de la distancia y que construyas un puente de comunicación. Lo que hace el hombre seguro es que empieza a hablar con ella, se permite ser curioso, se permite empezar a conocerla, y se permite tomar la iniciativa de invitarla a que se conozcan, simplemente a hablar. Allí, con una mente relajada, es posible que las emociones se encuentren y que descubran puntos en común, atracción y química, que ese deseo no sólo es tuyo, sino también de ella. La inseguridad es la responsable de dejarte sólo mirando, de perder la oportunidad, de pensar que eres sólo un hombre frágil y diminuto.

¿Qué tan frecuentes son esas sensaciones en ti? ¿Qué tan pequeño te sientes? ¿Qué tan frágil te representas? El camino del crecimiento en la seducción dista mucho de obtener resultados por obtener resultados, aunque no lo creas, tener sexo usando la manipulación y el engaño es muy fácil, sin embargo, el camino de acercarse al mundo femenino es el verdadero objetivo y por consecuencia acercarte a lo que en realidad te define a ti como un hombre.

El primer paso es trabajar en los 5 puntos de arriba, con ellos podrás fortalecer tu seguridad, tu identidad y podrás verte en igualdad de condiciones con una mujer adulta, podrás crecer y vivir tu masculinidad de forma plena.