LÓPEZ OBRADOR TAN IGUAL QUE EL FASCISMO Y LA BIPOLARIDAD HITLERIANA

13

• Conforme avanza el tiempo y se acerca el 1 de julio, el macuspano ya se siente presidente y ataca encarnizadamente a periodistas críticos
• Se denota su transformación como extraordinario y plenipotenciario ¡peligro para México!

BLAS A. BUENDÍA
Reportero Free Lance
blasalejo@yahoo.com

El escandaloso Caso Ricardo Alemán abre una nueva página de la intolerancia con que Andrés Manuel López Obrador, candidato aliancista Juntos Haremos Historia, todavía no es presidente y remarcó su fascismo hitleriano en contra de periodistas críticos.
El domingo 6 de mayo, a unos días antes de que se festejara el Día de las Madres, a López Obrador le valió madres actuar como un tirano en contra de la prensa que ha sido un vehículo para hacer llegar a la sociedad sobre sus infantiles ocurrencias y sus arrogantes acciones que solo dejan sentir que será un mal y pésimo presidente.
En entregas anteriores, ya se había tocado el tema referente a la conjugación de hechos que en últimas fechas ha surgido en torno al quehacer político nacional, creándose una mayor especulación porque el Jefe de la Mafia de la supuesta izquierda Andrés Manuel López Obrador, dejó en claro que por enésima ocasión, demuestra poseer tendencias no solo de trastornos bipolares crónicos, sino de un descomunal neofascismo recalcitrante al muy estilo del dictador Adolf Hitler, que lo transforma en un extraordinario y plenipotenciario ¡peligro para México!
Tras la sarta de ecuménicas acusaciones con uno de sus hermanos, Arturo, quien dijo de su consanguíneo “es un tirano” porque a todo le ve defectos, ataca sin pruebas a las personas que no comulgan con su “doctrina del terror”, incluso también fue víctima de ataques toda vez que el famoso Presidente Legítimo lo calificó de ser “un traidor”.
Y otro hecho que ha dejado historia es el Caso Ricardo Alemán, quien se ha convertido al igual que otros periodistas críticos, en una roca incómoda en los zapatos de López Obrador que a través de sus células perturbadoras, han generado el despertar del odio.
La pugna fue cruel ya que los que se dicen ser “colegas periodistas”, una vez más mostraron su desvergonzante tala de amanuenses y estar bajo el control psicológico del sistema gubernamental, es decir, Televisa amordazada se inclinó por despedir a Ricardo Alemán de los espacios críticos que utilizaba, al igual que en Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional.
El ahora periodista despedido tuvo que sacar la casta reporteril y advirtió que pese a lo sucedido, no bajará la guardia para seguir criticando con extrema objetividad la serie de ocurrencias del candidato presidencial de la izquierda sediciosa que lamentablemente se ha convertido en el político que viene marcando la espuria e incómoda Agenda Nacional desde hace mucho tiempo, con permanente totalitarismo.
En esta guerra fratricida entre Andrés Manuel López Obrador y el periodista Ricardo Alemán no quedará en el tintero, sino que la intolerancia del político utilizará toda clase de mañas e irá en crecimiento irracional, se transformará en un monstruo en contra de la prensa nacional, haciendo recordar los momentos álgidos que padeció Belisario Domínguez Palencia quien a pesar de ser un médico de profesión fue un político mexicano de ideología liberal y constante opositor de Victoriano Huerta, a cuyo derrocamiento contribuyó.
Fuentes cercanas acusan que el vaivén de este escándalo mediático entre un político y un periodista, todo se debe a una confrontación de ideas, que según los entendidos, pertenece también a una campaña negra, a una campaña sucia con vocación de polemizar en este y muchos otros temas nacionales que tienen que ver en la incipiente campaña del Peje.
López Obrador pareciera que se hace sentir que “nació en pañales de seda” cuando surgió de las rancherías del sureste tabasqueño; en tanto que Ricardo Alemán -proveniente del esfuerzo ciudadano y un periodista que huele a tinta-, levantó su frente Belisarista que incomodó a López.
La polemización lopezobradorista se ha desbordado en la crispación social, refleja que si López llega a ser presidente, su línea será la dureza en contra de la prensa que lo critica supuestamente antidemocráticamente, sin respetar las libertades de pensamiento y que su único propósito es el de dividir a México, acción que es inaceptable.
El episodio López versus Alemán no es, de ningún modo, una cortina de humo y mucho menos que tenga tintes mediáticos, ya que aparte de este deleznable caso, se tienen reportes en otros casos relevantes donde Andrés Manuel de forma incoherente, dice y luego se desdice.
La sociedad ya imagina lo saleroso y humorístico de lo que sería su gobierno. Saldrá con sus chistoretes de mal gusto. Criticará a todo mundo, haciendo “saber” que el “perfecto” es él, y nada más él. Dramatizará para hacer añicos a sus enemigos políticos, sobre todo, en contra de los periodistas críticos que es un sector -pese conocerlo-, no podrá porque hay muchos que no comulgan con su doctrina del desastre.
Si bien se aproxima otra de las peores pesadillas que se han registrado a lo largo de toda la historia de México, López Obrador cubre todo un rosario de desesperanzas ya que uno de sus paisanos de nombre José Garrido Ruíz, advierte que “nuestro país ya vivió dictaduras”.
De López cuenta que es un farsante, impúdico, patriotero, majadero, megalómano, mitómano, mediático, faraónico, electorero, ignorante, traidor, inmoral, ratero, populista, mentiroso, hipócrita, vulgar, corrupto, banal, intolerante, ventajoso, desleal, ambicioso, primitivo, incongruente, mezquino, fantasioso, narcisista, antidemocrático, autoritario, falso, ilegal, perverso, violento, ingrato, represivo, anticuado, tramposo, regresivo, ruin, torvo, mañoso, soberbio, venenoso, frívolo, dictador, anacrónico, cínico, simplista, siniestro, canalla, corriente, incapaz para ser Presidente de México. Dios nos libre.
Recomienda a la sociedad: “Piensen. Recapaciten. Hoy se disfraza de bueno. Amor y Paz. No habrá venganzas. No. Abajo de la piel de oveja está el lobo. Trae odio y venganza en un corazón perverso. Voten por el que sea, menos por él. Si lo hacen van a incendiar a México y ahí la pagamos todos. Están advertidos…”

¿Quién es quién…? AMLO & MALO

A modo de reiteración, es necesario apuntalar que en el polémico libro intitulado CRÍMENES OCULTOS DE LÓPEZ OBRADOR (investigación periodística de este reportero -escrito hace más de tres lustros-, cuyo texto ha sido censurado por la Mafia del Poder Político, pero nunca desmentido), se presenta un estudio siquiátrico cuando Andrés Manuel compitió por primera vez por la Presidencia de la República, generando no solo el malestar del tabasqueño ya que este incidente literario lo consideró como parte de la lucha por el poder, incluso dijo que “todo era normal” porque –aseveró- “el que no quiera ver fantasmas, que no salga de noche”.
El hecho quedó como una anécdota en la arena política, pero ese texto –quiérase o no-, le sigue obstaculizando sus aspiraciones y que hasta la fecha no ha perdido vigencia porque se contextualiza cómo fue que le cegó la vida a su hermanito José Ramón, de un balazo en la cabeza.
Y luego, otro crimen que ha quedado en la impunidad, la agresión a su amigo José Ángel Hernández, que tras el fulgor del juego de la pelota caliente (béisbol), le lanzó un pelotazo a la nuca cuando éste le ganó una contienda a golpes que Andrecito perdió, y como venganza le daño la salud hasta fallecer 30 años después.
Los sucesos ocurrieron en Macuspana, Tabasco, en la década de los 70’s; le trajo a Andrés Manuel un remordimiento interminablemente y una inquietud sicológicamente agobiante porque –advierten siquiatras-, incidentes de esa naturaleza jamás se difuminan, queda un registro criminal para toda la vida.
El comportamiento antisocial del tabasqueño ha sido caótico para su persona, para la gente que lo rodea y un serio peligro para la nación; no obstante, el tabasqueño le ha vendido a un gran sector del pueblo carente de estudios académicos en sus más diversos niveles, la idea de que él sería el Mesías para salvar a México de sus tragedias, y que se corren múltiples riegos.
La espiral de sus acciones ha permeado en la vox populi, lo consideran como un político valiente, arrojado y capaz de dominar a las masas con versillos fatuos que tropiezan en la vulgaridad y en el retraso mental para todos aquellos que le han seguido los pasos desde cuando fue invasor de pozos petroleros, atentar contra el Patrimonio Nacional, pasarle la charola al gobierno en turno por su “desgaste físico” logrando amasar grandes fortunas ilícitas que en lugar de repartir esos “botines de guerra”, se los quedaba con toda elocuencia de cinismo.
Mandaba al diablo a quienes protestaban declarándolos “enemigos de la plutocracia izquierdista”, pero sus talantes de corrupción, chantaje y extorsión profesionales, lo han encumbrado en los cuernos de la luna, ya que si bien es cierto que Andrés Manuel López Obrador tiene cuentas pendientes con la justicia con un archivo activo de 95 averiguaciones previas (hoy Carpetas de Investigación, conforme al Nuevo Sistema Penal Acusatorio), sigue operando bajo el paraguas de la impunidad.
Lejos de ser un Robin Hood modernizado, ha sido tanta su suerte que en cada berrinche “se saca la lotería”, es decir, en jorradas electorales y al aventarse la puntada y la aventura de conformar un partido político, llamado Morena (Movimiento Regeneración Nacional –que más bien parece ser el basurero de la política mexicana ya que aglutina a decenas de cartuchos quemados y delincuentes confesos-), logró su registro para ahora sí, “ganarse la vida honradamente” a través de las prerrogativas que el Sistema de Partido y las Leyes Electorales de México, le otorgan por ley constitucional.
Lo cierto que López Obrador está obcecado por el poder, pero tiene un gravísimo defecto que son sus trastornos bipolares, padece de una maraña llena de monstruos en su cabeza.
Todo le pasa, le ocurre y lo sufre de forma enfurecida. A lo largo de los días, vive periodos de alegría y tristeza, su mente cambia de acuerdo con sus pensamientos y circunstancias y esto se considera –según calificados sicólogos-, “normal”.
Sin embargo, cuando tiene episodios de extrema, exagerada euforia, seguido por lapsus de la más profunda depresión, esto puede ser signo de la presencia de un padecimiento cada vez más común en nuestros días: el trastorno bipolar.
Conocido también como enfermedad psicosis maníaco-depresiva, este trastorno mental no respeta sexo, condición socioeconómica, raza o credo…, es algo que puede afectar a infinidad de personas, y siendo tan frecuente, es necesario conocer sus signos y síntomas, sus causas y su tratamiento, porque muchas veces los cambios de humor y trastornos en López Obrador, explota por la nada…, un comportamiento descontrolado con devastadoras consecuencias “creativas” como abusar sociopolíticamente de la ignorancia coyuntural de la gente.
El trastorno bipolar es una grave enfermedad mental que consiste en cambios de humor extremos. También se le conoce con el nombre de enfermedad “locura circular”, que puede ser causada por un desequilibrio químico en el cerebro. Es un padecimiento que suele ser complicado fundamentalmente por la falta de diagnóstico adecuado y oportuno.
Los que sufren del trastorno bipolar experimentan muchos cambios de ánimo que no son usuales en personas con buena salud. A veces se sienten muy felices, animados y más activos que de costumbre, a esto se le conoce como manía, que significa literalmente “locura”; y otras veces los que sufren de él, se sientes muy tristes, deprimidos y poco activos; a esto se le conoce como “depresión”. El trastorno bipolar también puede provocar cambios en la energía y en el comportamiento.
Estas fases de alegría, exaltación desenfrenada o irritabilidad y grosería, se mezclan muchas veces con otros episodios en que la persona está con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo sociabilizado, incapacidad para poder disfrutar, falta de energía, ideas negativas y, en casos muy graves, ideas de suicidio hasta la manipulación colectiva.
El trastorno bipolar a veces se hereda entre los miembros de la familia. Si se tiene un padre con trastorno bipolar, su probabilidad de padecerlo, es mayor. Tanto el hombre como la mujer pueden tener trastornos bipolares. Las personas de todas las edades lo pueden presentar. Esta enfermedad se alterna con tres tipos de episodios: depresivos, normales y maniacos.
Antes, el diagnóstico de este trastorno podía tardar hasta diez años, ahora se ha reducido a un promedio de cinco años. En México, aproximadamente 2 por ciento de la población tiene trastorno bipolar, y solo la mitad o menos, reciben atención médica-siquiátrica, en gran medida por la falta de recursos y programas destinados a la materia de salud mental.
El trastorno bipolar afecta a entre el 4 y 5 por ciento de la población mundial, tanto a hombres como a mujeres por igual, no distingue entre raza, cultura o posición política y social. Generalmente aparece en las últimas etapas de la adolescencia o al principio de la adultez, que sería entre los 15 y 25 años.
Pero también niños y adultos pueden sufrir el trastorno bipolar. Universalmente empieza con un episodio depresivo (en el 75 por ciento de las mujeres y el 67 por ciento de los hombres) y puede haber varios episodios depresivos antes de que aparezca un episodio maniaco.
A pesar que este tipo de enfermedad dura toda la vida, en la presunta paranoia de López Obrador -afirman sus más cercanos colaboradores-, padece de una esquizofrenia aguda seguida en delirios de persecución, por lo general el paciente cree que todos están en su contra o no responden a sus exigencias, o que quieren arruinar sus proyectos por envidia, maldad, o solo por inferir, generándose asimismo, trastornos de personalidad sumamente radicales que impactan en sus relaciones con el político.
Según estudios médico-siquiátricos, las causas y/u origen del trastorno bipolar, se estima que es debido a cambios y mal aprovechamiento de los neurotransmisores en el cerebro. El paciente empieza a tener problemas para producir sustancias como serotonina, noradrenalina, norepinefrina, dopamina y acetilcolina, que regulan los estados de ánimo del ser humano.

Generalidades

De tal suerte, la generalidad de los síntomas, radican en esta lista:

• Euforia y alegría anormales y excesivas.
• Sentirse muy alegre o animado de modo exagerado y poco realista.
• Autoestima exagerada y sensaciones de grandeza. Creerse poderoso e importante.
• Tener problemas para dormir o relajarse.
• Sentirse muy nervioso, alterado o ansioso.
• Ganas de hablar más de lo que es necesario, o hablar tan rápido que la gente no alcanza a comprender su pensamiento y entenderlo.
• Sensación de pensamiento acelerado.
• Se distrae con gran facilidad, pasa de una cosa a otra en poco tiempo. Dificultad para concentrarse.
• Aumento de la actividad en el trabajo, en la escuela, en la sexualidad…
• Estar inquieto, irritado, enojado o muy sensible…
• Presentar conductas alocadas o arriesgadas, pues suponen alto riesgo: compras excesivas, sexo sin cuidado alguno para prevenir cualquier enfermedad venérea, malas inversiones económicas…
• Falta de buen juicio…
• Creerse capaz de hacer muchas cosas a la vez y estar más activo de lo común, con el supuesto don de la omnipresencia y la ubicuidad…
• Comportamiento inapropiado en situaciones sociales, como vestir llamativamente, utilizar maquillaje exagerado o extraño, cambiar su aspecto con la intención de aumentar su atractivo en el aspecto sexual…
• Ser hostil o amenazar a los demás…
• No seguir las normas en sus conductas laborales, políticas, sociales o de estudios, pudiendo tener consecuencias desagradables como hospitalización y serios problemas legales o económicos…
• Y, finalmente, fraguar en la muerte y en el suicidio colectivo a través de movimientos antisociales patéticamente manipulados…

Esto es en parte el perfil sicológico de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y/o Manuel Andrés López Obrador (MALO), que no dejará de ser el mismo político que pretende gobernar a este país. Antes, los altos mandos de los servicios de inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, tendrían injerencia para frenar todo indicio del renacimiento del neofascismo, el neopopulismo o el neocomunismo en América Latina.
En este contexto, la revista inglesa The Economist, advierte que con políticas populistas, López Obrador se aleja del legado del ex presidente Lázaro Cárdenas del Río, y puntualiza que el político tabasqueño no es un estudioso de la política pública, prefiriendo discursos fogosos a planes de diez puntos, toda vez que cuando estuvo al frente de la Ciudad de México –antiguamente Distrito Federal- solo se centró en las autopistas y las personas locales.
Aun así –señala la prestigiada publicación- es difícil predecir cómo podría gobernar como presidente, aunque a tres ex mandatarios próceres mexicanos: Benito Juárez García, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas del Río, a quienes López Obrador los considera “sus héroes”.
Sin embargo, “el señor López Obrador parece entender mal cómo su ídolo dejó un legado tan duradero”. “Cárdenas tenía un agudo sentido de lo que su hijo, Cuauhtémoc, ha llamado “la distinción entre lo popular y lo populista”, puntualiza la publicación inglesa.
En síntesis, se afirma que López Obrador es tan igual que el fascismo y la bipolaridad de Adolf Hitler.