LA DEMOCRACIA NO EXISTE

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La democracia es la forma de gobierno en la que el pueblo tiene el poder de elegir a sus representantes. La República Mexicana, en teoría, no reconoce la figura de rey, monarca, emperador o zar como alguno de sus mandatarios, pero para representar a la ciudadanía ante el mundo existe el presidente.
Pero eso es lo que dicen los libros, los diccionarios y los románticos que creen tristemente en la democracia, pues en realidad no existe. Si no me cree, estimado lector, piense un momento en la calidad de vida de nuestros gobernantes; ¿acaso no parecen vivir como reyes?
Además, fieles al significado, dígame ¿en qué momento le preguntaron si usted quería como candidatos a Meade, AMLO o Anaya? Porque por lo menos yo nunca pedí que alguno de esos sea quien me represente a nivel mundial. Yo no fui partícipe en la decisión de que ellos sean por quienes votemos el próximo 1 de julio.
Los tres aludidos fueron puestos al frente de su grupo de poder, conocido coloquialmente como “partido”, precisamente por los miembros del mismo. Ellos designaron a sus candidatos, sin tomar en cuenta la opinión de este pueblo que está harto del sistema.
Nos hacen creer que acudir a emitir nuestro sufragio el día de las elecciones es la obra máxima de la democracia, y además, pretenden obligarnos a votar por su partido sobornándonos con despensas, tortas, refrescos, etcétera, que han sido pagados con nuestros impuestos.
De lo que es víctima este precioso país es del cacicazgo, unos cuantos hombres tienen el poder de grandes porciones de los estados de esta nación, tal es el caso de Hidalgo, donde el cacique Sosa, amo y señor del Grupo Universidad, al ver que el Revolucionario Institucional ya no pronostica un resultado positivo en las próximas elecciones, se unió con MORENA.
Sosa es un claro ejemplo de que aún en el 2018 existe el cacicazgo, pero también es un hombre inteligente, pues se alió al único partido que, al parecer, tiene ventaja en la votación del 1 de julio, eso sí, para continuar con el poder sobre el Estado, impuso a sus candidatos, quienes más que rendir cuentas al pueblo como debería ser, deberán besar la mano de Don Sosa.
Y es así como hoy tenemos a quienes eran parte de las filas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, algunos judas de la educación, deambulando por las calles de Hidalgo, suplicando a la ciudadanía por un voto.
La democracia es como dios; ninguno de los dos existe. El pueblo creé en ellos porque desde siempre se le ha dicho que están ahí; podemos encontrar libros en los que se habla de su presencia sobre tierra mexicana, pero nadie les conoce figura física verídica.

Amenazo con volver.
guillermobello_oficial@outlook.com