Bajo la máscara

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Por: Santiago Jesús Castillo Alcalá

Primera caída
Bienvenidos a este espacio nombrado Bajo la máscara, donde su servidor les platicará sobre uno de los mejores deportes del mundo, el cual nos representa mundialmente y por si fuera poco, ya fue decretado patrimonio cultural de la CdMx; La Lucha Libre, sí, ese deporte en el que las máscaras y los atuendos llamativos no pueden faltar, en el que asisten las familias completas para distraerse de una semana difícil por el trabajo o la escuela y que gracias a los gritos y recordatorios familiares a los luchadores es que salen más tranquilos y desahogados.

¿Pero por qué mi amor a la lucha libre?
Mi abuelo, fue y será siempre uno de mis ídolos más grandes. Considerado leyenda del atletismo hidalguense por practicarlo por más de 50 años, miembro fundador del Club Comando Halcones de alpinismo y por si fuera poco, uno de los luchadores más rudos de los años 50 en la ciudad de Pachuca. Fundó la arena Relámpago en una de las colonias más populares de la ciudad, para alejar a la juventud de las drogas en esa época y siempre fue el líder de mi familia paterna.

Yo nací en 1996 y desafortunadamente mi abuelo sufrió una embolia poco antes de que naciera mi hermana en 1999, es por eso que a diferencia de mis primos no tengo recuerdos suyos haciendo marometas o jugando conmigo como hacía con ellos.

Sin embargo, yo tenía una conexión especial con él, mi papá siempre me hablaba de mi abuelo y yo de niño ponía atención a las historias que contaban sobre él en las reuniones familiares.  Con el paso de los años y yo un poco más grande, cada que podía compartir un momento con mi abuelo, jugábamos a las luchas con sus manos temblorosas debido a otra enfermedad que lo aquejaba, el parkinson. Recuerdo muy bien que a pesar de su avanzada edad, siempre me apretaba con mucha fuerza porque siempre fue el abuelo más fuerte, un guerrero.

Otro de los factores importantes para que le tomara amor a este deporte fue mi padre, siempre ha sido mi principal cómplice para ver las luchas, observar los movimientos y reírnos de las ocurrencias de los luchadores.

Recuerdo muy bien que cuando era niño cada que era quincena a pesar de la molestia de mi mamá (porque ella decía que me mal acostumbraba), mi padre me compraba un luchador diferente, situación que provocó que ahora tenga una gran colección de figuras de acción de diferentes luchadores mexicanos que de vez en cuando sacó para que jueguen mis primitas con ellos.

Con el paso de los años, me convertí en un gran seguidor de la lucha libre y fui conociendo a destacados personajes del deporte en el ámbito local y nacional, los cuales irán descubriendo en este espacio, de igual manera compartiré mi opinión sobre algunos temas de relevancia para el deporte de los cuales será necesario comentar al respecto.

Nos leemos la próxima semana y ¡Arriba los rudos!