El silencio o las balas…

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Beatriz Flores González

“Hay tantas buenas noticias, pero tanto freno para poder contarlas.   No puedo decirte nada, ya no te puedo dar información, porque mi vida pende de un hilo. Lo siento. Me tienen amenazada, me han estado siguiendo,  me han mostrado armas de fuego, con la pura intención de que los vea, se me han metido en la carretera.  Lo siento, tengo miedo”.

Hidalgo, estado otrora atractivo, pacífico, tranquilo, ahora se está convirtiendo en un rehén de la delincuencia organizada, que aunque no es extraño ni la primera vez, está interviniendo en los municipios,  no solo con la población, con los pobres, con los hambrientos de comida, de sueños, de una mejor vida, si no con la clase política y, aunque no es extraño, de repente si extraña que te lo digan directamente, sobre todo cuando a algún funcionario le preguntas algo relacionado a la vida pública, mucho más raro es que quien te cuente sea una mujer.

Hace unos días tuve la oportunidad de charlar con una amiga, dedicada al servicio público, en alguno de los municipios que visito. Ya había notado cierta distancia, su falta de respuesta a varias interrogantes que le planteaba, lo mismo que a un amigo, autoridad civil, incluso él dejó de responder las llamadas, los mensajes.

Durante la charla mi amiga con lágrimas en los ojos me dijo “me quieren matar,  tengo mucho miedo.  No por mí, si no por mi familia. Soy su único sostén emocional, sentimental, económico.  Ya son varias veces que  se me cierran en la carretera, yo no manejo a velocidad inmoderada, dejo que los carros rebasen si tienen prisa, pero no puedes ignorar cuando alguno se te va cerrando o te van orillando, casi golpeando tu vehículo con el suyo y cuando quise reclamar por una de esas ocasiones,  iban dos fulanos, uno de ellos con una arma larga, si no apuntándome, si con la intención de que los viera”.

“No me preguntes más por favor, no te voy a dar información y sabes que estoy trabajando desde el primer día de la administración,  hemos enfrentado muchas cosas para dar un buen servicio a la gente,  he atendido en mi área lo mejor que se pueda, porque para eso me alquilé, pero con amenazas de esa índole, no puedo arriesgar a que mi familia quede desamparada”, dijo con la voz entrecortada por el temor de que incluso la estuvieran vigilando.

  • Busca apoyo, ¿ya le dijiste al ejecutivo? “Betty, él también está siendo amenazado, también tiene una familia, pero no va decir nada, porque es también un hombre fuerte, que sabe que debe sacar adelante a su municipio, por el encargo que la población le confirió, primero lo amenazó el gobierno del estado, como lo ha hecho con varios presidentes cuando no se cuadran a   las indicaciones del gobernador, las amenazas fueron contra el presupuesto, contra la disminución de apoyos,  no hay obras importantes para nosotros. Y la amenazas del ente de gobierno se han ido cumpliendo.   Pero están las otras, las que tocan a la familia, a uno mismo.  Esas que vienen de la delincuencia organizada. Y ante ello, es mejor apaciguarse.  Y como en todos lados ocurre, siempre hay traidores dentro del equipo, los que informan a la gente perversa de los movimientos que realiza, de con quién habla, a dónde va, cuanta gente le acompaña, con quiénes se entrevista.  Creo que también tiene temor, pero no puede expresarlo, por lo mismo.

 

  • ¿Por qué no lo denuncian  ante alguna autoridad, como la Procuraduría General de la República, al ejército, a la marina, qué se yo, pidan protección?  “No sé qué vaya a hacer él, pero creo que yo me haré a un lado, es mucho más importante mi familia que lo que aquí gano. No me importa perder  el prestigio ni dejar de lado la labor social ni política tengo una carrera que puedo ejercer tranquilamente, es posible que pronto ya no esté aquí porque lo peor de todo, es que no sé de dónde vienen las intimidaciones, no sé quien me quiere callar, para quien me he convertido en un estorbo.  Puede ser incluso del mismo equipo de trabajo, de los compañeros de partido, de otros municipios, de la propia sociedad, no sé de quién cuidarme, pero no es sano para mí vivir en este estrés Betty, me quieren matar”.

 

  • ¿Por qué me dices esto? “Porque somos amigas, porque te quiero mucho, pero sobre todo, porque tú has padecido persecución, golpes, amenazas, sigues de pie, tú me comprendes, incluso, me has dicho que has optado por no publicar situaciones que sabes que ponen en riesgo tu vida o la de tu familia, tú me entiendes y necesito que cuando deje esto, sepas que no es cobardía,  si no respeto y amor por mi familia y un cargo público es pasajero, hoy estoy, en tres años o dos ya no, pero con esto, puede que ya ni siquiera unos meses más, vale más mi familia, por encima de todo encargo político, público, por favor, no me preguntes más, no te enojes si no respondo tus cuestionamientos, tampoco vayas a publicar nada, no quiero estar expuesta al escrutinio público”.

Y no, no publicaré la charla completa, ni el municipio, mucho menos la identidad de quien confió su temor a seguir trabajando para el pueblo, recibiendo como pago la zozobra de la inseguridad para ella y para su familia. Quizá haya quien lo imagine, tal vez haya especulaciones.  Pero no se difundirá ni se aclarará ninguna pregunta.  Lo importante es darse cuenta de que a muchos de nuestros servidores públicos les amarran las manos, a veces los propios jefes, o a los jefes los empleados mañosos y mafiosos, o la población que nunca está de acuerdo en las decisiones de los gobernantes, o la delincuencia organizada que quieren instalar sus reales en cualquier lugar, comprando conciencias y cuando no los dejan operar a sus anchas, simplemente utilizan la intimidación para obligar a guardar silencio y ya no es extraño que los perversos opten por las balas para lograr sus objetivos, entonces es entendible  que nadie ni nada está por encima de la dignidad, la seguridad propia y familiar. “Ni aunque yo hubiera sido electa presidenta”.