El mejor homenaje para un bombero sería el respaldo total para su corporación con equipamiento completo…

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Salvador Mendoza Hernández Caído en el cumplimiento del deber. Octubre 15 del 2018. Descanse en paz

Entre escombros

Por Beatriz Flores González
Por Beatriz Flores González

Un homenaje, dos o  tres, será  la manera en que despidan a un hombre entregado a su trabajo, que dio la vida en el cumplimiento de su deber.  Atitalaquia, municipio en dónde Salvador Mendoza Hernández, joven bombero, paramédico, se desempeñaba como subdirector de Protección Civil y que durante la madrugada de este lunes, perdiera la vida al querer controlar una maldita fuga de hidrocarburo, para evitar daños a la población.

Y los comentarios de la sociedad, muchos positivos, muchos negativos, despiden al hombre que murió con el uniforme bien puesto.

  • ¿Para qué se meten si no están capacitados? ¿Porqué si no tienen el equipo necesario se arriesgan? ¡Fue un tonto, no debió haberse metido a lo lírico!  ¡Descanse en paz, fue un héroe!.

Esos comentarios o preguntas, entre tantas expresiones, motivan este texto.

De entre las decenas de elementos de Protección Civil y Bomberos que conozco, que los he visto trabajar, ni uno solo ha realizado una acción de rescate de cualquier índole, sin estar debidamente capacitado.

Todos los bomberos, paramédicos, rescatistas, son obligados a tomar cursos y hasta hacer carrera en ese ramo, para poder pertenecer a cualquier corporación de auxilio, de protección civil, nadie entra ahí solo para pasar el rato, ni para ver si aprende y si le gusta la chamba.

Es cierto que muchos directivos son gente común, sin ningún conocimiento, que están en el cargo por compadrazgo, por acuerdos políticos, por pagar facturas, son ellos a los que les importa un pepino el rumbo que tome la dirección a su cargo.

Pero  al menos en los municipios cercanos a Tepeji, la mayoría son gente preparada, experta, capacitada, en algunos casos gente ya con bastante experiencia, mucho trabajo y cansada, como es el caso de Tula de Allende, con Eliseo Segura, sin embargo eso no le quita el mérito de haber sido un buen elemento.

En Tepeji del Río, Joaquin Gómez Mora desde el inicio de la administración se ha ocupado de que todos sus elementos estén debidamente capacitados, hay quienes están cursando carrera como paramédicos, como bomberos, quienes están tomando diplomados y están capacitando a civiles para que se sumen como voluntarios para cuando haya una emergencia.

Referente a Atotonilco de Tula, a pesar de las limitantes con las que siempre han trabajado, Eugenio Alberto  Mendoza Ángeles, está buscando que sus compañeros de trabajo estén capacitados, toda vez que este municipio es una “bomba de tiempo”, por los cientos de ductos de Pémex, accidentes vehiculares, incendios, problemas con las empresas, entre otras cosas.

En Tlahuelilpan, el jefe Ángel Barañano Guerrero, también, un hombre muy experimentado que quiere que quienes colaboran en el área de bomberos, estén conscientes de que en sus manos está la vida, la salud, la integridad de una población, no solo de su municipio, si no de varios otros, por lo que siempre están prestos para atender cualquier contingencia, por lo que las capacitaciones son constantes, para estar actualizados.

En Atitalaquia, Eduardo Hernández Gómez, de quien desconozco su trayectoria y capacitación, tenía como segundo al mando a Salvador Mendoza Hernández,  un bombero íntegro, capacitado, preparado para salvar vidas, también para perder la suya.

Y se comenzó este texto con la frase de “un homenaje, dos o tres…”, para hacer mención de que en los lugares en los que sirvió a la patria desde su lugar como bombero, paramédico, rescatista, amigo y compañero, les faltó y les falta mucho para darles a sus corporaciones.

Desgraciadamente, Atitalaquia, como muchos otros municipios se queda rezagado en invertir para su corporación de protección civil, cuando debería ser una de las áreas con mayores beneficios, ya que de sus elementos, en muchos de los casos muy limitado el número de ellos, depende como se ha escrito en reiteradas ocasiones, la vida de todo un pueblo. Los accidentes están a la orden del día, tanto en el hogar, como en carretera y en ese municipio, también en el parque industrial.

Y les falta mucho por equipar a cada corporación,  a veces, muchas veces tienen que usar sus uniformes viejos, desgastados, quemados, de baja calidad, regalados, porque los alcaldes y alcaldesas no quieren dotarles ni siquiera en esa parte.  Las botas deben ser especiales para bomberos, los cascos, las herramientas, las ambulancias, los carros contra incendios. Y simplemente, no lo hacen y como se dice coloquialmente, mandan a la guerra sin fusil.

¿Qué porqué se metió a querer sofocar la fuga si no estaba capacitado? Salvador lo estaba, era uno de los mejores elementos para controlar  este tipo de percances. ¿Qué porqué no llevaba el equipo adecuado? Considero que la pregunta ya fue respondida. No lo tienen, no se los han proporcionado, se les ha desgastado.  ¿Por qué fue él y no otro? Esa pregunta solo la responderá el Creador.

¿Para qué meterse a controlar fugas, apagar incendios, en los ductos de Pémex? Porque es la labor del rescatista, del bombero.   ¿Porqué no esperan a seguridad física? Porque ellos solo se ocupan de cerrar válvulas, de cortar el suministro de combustible, de reparar los daños, de sellar los ductos en donde han sido mancillados para la ordeña del combustible.

Y las preguntas que deberían  hacerse y responder Pémex  ¿por qué si son las corporaciones de Protección Civil y Bomberos las que sacrifican a sus hombres y mujeres, el tiempo, recursos y vidas, no les equipan ellos con lo necesario para evitar tantas muertes como la de Salvador Mendoza Hernández? ¿Por qué no entregar aparte de la mezcla para pavimentar, de gasolina y diesel  para los vehículos de las presidencias municipales, también uniformes, zapatos, herramientas con tecnología avanzada para poder combatir con un poco más de seguridad los constantes accidentes provocados por los huachicoleros  a cada metro de los ductos? ¿Por qué Pemex no indemniza a las familias de los bomberos caídos? ¿Por qué los gobiernos municipales que tienen presencia importante de ductos de Pémex atravesando su territorio no le solicitan a la empresa que les pague un seguro de vida a sus corporaciones,  para que cuando pierdan la batalla en cualquiera de las acciones de rescate, de protección hacia la sociedad civil, relacionadas a proteger las tuberías propiedad de la paraestatal, así  sus familias no queden desamparadas? Al fin y al cabo que son ellos los que le hacen la chamba a Pémex.

Y la población que contribuye a que nuestros bomberos pierdan la vida, al provocar estos accidentes tan lamentables, en los que no solamente roban combustible, también exponen su propia vida, la de sus familias, la de cientos de personas y lo peor, se convierten en asesinos, a los que parece no importarles la vida de estas personas que sin siquiera conocerlos, van y arreglan todos los males que provocan con su ambición.   Esa sociedad que creyendo que al robar combustible para venderlo más barato, hacen una buena obra, dejando de escuchar la conciencia que les dicta no convertirse en criminales y dejando además ese legado a sus generaciones que les siguen.

El mejor homenaje que podrían obsequiarle a los bomberos, es el respeto por su labor, es la honestidad de la sociedad, es el respaldo de sus gobiernos, el equipamiento completo para que puedan trabajar quienes ahora están con vida, la constante capacitación y el apoyo  absoluto de Pémex.  Una esquela no devuelve vidas ni tranquiliza a las familias.