¿Innovación o involución en la lucha libre?

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BAJO LA MÁSCARA

Por Santy Castillo

Existe una frase que fue adaptada por la sociedad la cual me gustaría compartirles para indicarles el rumbo de esta semana en este espacio de opinión:

“El proceso consiste en renovarse” – de Unamuno , la cual seguramente conoce como “Renovarse o morir” ahora bien me gustaría tomarla de referencia (solo como referencia) para hablarles un poco sobre este duelo generacional de luchadores y la “evolución” que ha tenido el bendito pancracio.

Desde el nacimiento de la primer empresa de lucha libre en territorio mexicano, el 21 de septiembre de 1933, hasta nuestros días, el arte del gotch ha tenido una inminente evolución.

Tomando como argumento principal que era un deporte extranjero que fue adaptado a nuestro modo, el cual ha servido como parte de nuestro folklor e identidad nacional, llegando a convertirse en patrimonio cultural intangible en la CDMX.

Retomando la frase que me inspiro a escribir esta columna quiero citar a un gran ícono de la lucha libre en nuestro país, el cual en alguna de sus presentaciones para los medios de comunicación declaró: “No hay malos luchadores, hay malos profesores”.

Frase con la que siento se encuentra identificada la situación de la lucha libre en nuestro estado, es una realidad que los luchadores que trascienden, se dedican en cuerpo y alma a este deporte, y que independientemente de la guía o enseñanza que reciban, es por mera convicción y dedicación que mejoran y se colocan en los lugares estelares con base en su esfuerzo.

Así como también es una realidad que existen gladiadores que con tan solo un par de semanas (meses en el mejor de los casos), son llevados a un sagrado encordado para debutar, por “profesores” que los consideran “aptos para luchar” (luchadores al vapor), sin siquiera tener conocimiento del ABC del deporte o buenas bases luchisticas, los cualesponen el riesgo un par de cosas: como su integridad física, la de sus compañeros, el respeto al deporte y la credibilidad del mismo.

Ahora bien poniendo en contraste a la generación siguiente de quienes dejaron puestas las bases del bello deporte de los costalazos (90s – 2000s), a los luchadores surgidos de esta nueva década (2010 – Actualidad), el único común denominador es la evolución y la innovación para lograr conquistar al público.

Si bien los de los 90s y 2000s consolidaron y posicionaron la lucha aérea en el proceso de la creación de algo diferente, con exponentes como Místico (El original), Volador Jr. y muchos otros, los nuevos  elementos en la actualidad buscan “variantes” hibridas entre lo clásico, lo aéreo y castigos “fuertes” para lograr hacer reaccionar al público.

En el camino del surgimiento de estos nuevos estilos, hay quienes logran dominarlos y hacerlos suyos, logrando el objetivo de la innovación y aceptación del público, así como quienes terminan realizando intentos de imitación, mostrando solamente inexperiencia con movimientos que terminan pareciendo una mezcla de acrobacia y baile (dignos de la caopeira) y muy lejos de ser lucha libre.

Un luchador completo y en voz de los que saben (los luchadores), debe saber dominar primero los dos bandos (rudo y técnico), debe tener bases luchisticas suficientes como: un completo dominio de tombling, conocimiento de ras de lona, lucha olímpica, lucha grecorromana, lucha intercolegial, constante preparación de entrenamiento, condición física, así como ser fiel seguidor y amante del deporte y no simplemente vestirse bien y gritar “bonito”.

Es verdad que cada vez más cuesta cautivar al respetable y en voz del ya mencionado Negro Navarro es porque se está perdiendo credibilidad en la lucha libre, sin embargo, es también por una transición generacional, mientras los adolescentes y niños disfrutan de ver como los luchadores que ahora parecen de goma y pueden caer de cabeza 3-4 veces y todavía se levantan para surcar los aires desde plataformas de dos pisos, existen los padres de esos niños que le tienen el respeto a un martinete (Movimiento en el que el impacto a la cabeza es tan peligroso que incluso está prohibido) y disfrutan de ver una buena llave y contra llave, movimientos clásicos y vistosos, as  dignos de un deporte con el reconocimiento que se merece. Y existimos quienes estamos en medio, los que disfrutamos de movimientos innovadores espectaculares así como también de combinaciones tradicionales y sencillas pero eficaces.

En conclusión existe lucha libre para todo tipo de gustos, luchadores si van a hacer algo nuevo háganlo bien o si no, no lo hagan, y lo que nunca debe faltar es la preparación, la cual es la base del éxito en la vida y en el deporte. Público, recordemos que todos aquellos que suben a exponer su vida en un cuadrilátero llevan detrás años de preparación y quienes no, simplemente se les nota…

Reciban un fuerte abrazo, nos leemos la próxima semana y ¡Arriba los rudos!