De Amar, querer y respetar a la lucha libre…

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Bajo la máscara

Esta frase corta, sencilla pero bastante significativa es utilizada por propios y extraños al mundo de las llaves y contra llaves pues existen códigos de honor no escritos que mencionan que todo aquel involucrado directa o indirectamente con el arte del pancracio debe amar, querer y respetar nuestra lucha libre mexicana.

Esos fanáticos de hueso colorado que son el complemento perfecto de las funciones espectaculares de  lucha libre, que con sus porras, recordatorios familiares y aliento a sus ídolos acompañan a los gladiadores en sus batallas, respetan, quieren y aman el deporte, asistiendo puntualmente a los eventos de su preferencia, disfrutando de cada una de las evoluciones que se ejecutan en el centro del cuadrilátero después de años de entrenamiento.

De igual manera siendo de su conocimiento que el ring y el vestidor son SAGRADOS debiendo guardar la distancia necesaria.

De igual manera y con mayor grado de responsabilidad los súper héroes de carne y hueso que dan vida a distintos seres mitológicos e imposibles deben guardar el respeto que el segundo deporte más importante de nuestro país se merece.

Ya hace un par de años que se ha popularizado un tipo de lucha (si es que podemos llamarle así) el súper libre, la cual para ser precisos no tiene reglas, en muchas ocasiones llamadas sin referee (sin embargo debe estar presente únicamente para realizar el conteo y decretar al ganador).

DESDE MI PARTICULAR PUNTO DE VISTA, este tipo de combates se ha distorsionado con el paso de los años y los cambios generaciones tanto del público como de los gladiadores, NO SON DE MI AGRADO, si bien existen a lo largo de la historia del deporte han quedado enmarcadas algunas rivalidades en las que los protagonistas buscan las últimas consecuencias y por llamarlo así “El ring les queda corto”.

Gracias a esta nueva era digital, en conjunto con el internet y desde luego al periodismo de lucha libre quedan pruebas de muchísimos enfrentamientos en los que los gladiadores terminan FUERA DE LAS ARENAS…

¿Qué tienen que pasar por la mente de los luchadores (experimentados o no) para faltar al principio de respeto a la lucha libre saliendo de las instalaciones de las Arenas?

El respetable paga un boleto para entrar a la arena de su preferencia y apoyar a sus ídolos (o a abuchearlos también es válido) los cuales son deportistas de alto rendimiento, que tienen en su espalda y debajo de sus máscaras y/o cabelleras AÑOS de entrenamiento, mismos deportistas que consideran SAGRADO un cuadrilátero, para que de buenas a primeras  algunos de ellos terminen pisoteando el honor de un DEPORTE convirtiéndolo en una PELEA callejera.

Hay pocos pero ruidosos movimientos sociales en los que luchadores sin importar las empresas buscan dejar en claro a niños principalmente que LA LUCHA LIBRE ES UN DEPORTE y no deben de practicarlo en sus casas y escuelas, pero teniendo ejemplos tangibles como ese tipo de enfrentamientos es difícil defender al deporte ante los detractores del mismo.

LUCHADORES, recuerden que todo tiene un impacto en la sociedad, los niños y adolescentes ven en sus luchadores favoritos un ejemplo, un súper héroe, que en la teoría debería ser alguien quien los inspirase a hacer deporte … no a llevar a cabo peleas callejeras.

Dejo estas líneas de análisis personal a reflexión de todos aquellos que amamos la lucha libre (luchadores, fanáticos, medios de comunicación y público en general) hagamos cosas que hagan bien al deporte, no promovamos burdos espectáculos callejeros.

Y por favor no se jacten de QUERER, AMAR Y RESPETAR a la lucha libre, si no han hecho nada por defenderla o impulsarla, nos leemos en la próxima ocasión y ¡¡Arriba los rudos!!

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