Melanie requiere tratamiento con cannabis y un casco especial

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Por Beatriz Flores González

a sus 5 años Melanie Valentina Rodríguez Pascual es en apariencia una niña normal como cualquier otra, pero lleva más de 2 años enfrentándose a cada instante a la muerte debido al padecimiento que la aqueja.

Desde hace poco más de 2 años Melanie comenzó a tener un comportamiento extraño, por lo que fue necesario internarla en el IMSS, en donde al principio no le encontraron nada fuera de lo normal pero después de varios días fue trasladada a un hospital de la Ciudad de México en donde les dijeron a los padres de la niña padecía epilepsia, en donde además fue la primera ocasión en la que les pidieron reunir a la familia, para despedirse de ella, porque la niña estaba muriendo.

Al principio fueron 4, 5, 6, y paulatinamente fue aumentando la cantidad de crisis convulsivas que le daban por día, a pesar del diagnóstico y tratamiento, la niña cada día iba empeorando y los medicamentos que le prescribieron en el IMSS en lugar de mejorarla, iban disminuyendo su calidad de vida, por lo que optaron sus padres por vender su casa y un vehículo que poseían para poder llevarla al hospital privado Español, para ser atendida por el neuropediatra Saúl Garza Morales. Ahí cada consulta tiene un valor superior a los $2000 y el medicamento no es nada económico,pero gracias al cambio medicinal ha ayudado a mejorar livianamente su estado de salud.

A pesar de ello, su madre, Ana Gabriela Pascual Lugo tiene una gran preocupación, ya que afirma que son más de 100 crisis convulsivas las que sufre diariamente Melanie, ” el diagnóstico que dió el especialista, refiere que mi hija padece Síndrome de Lennox Gastaut”. Este es el más agresivo sindome, porque los ataques o crisis que le dan a la niñs son de todo de todo tipo, en cada episodio se van muriendo sus neuronas y es por las noches cuando más sufre, ya que estando dormida y con lm cada crisis existe la posibilidad de que muera de que ya no reaccione” indica.

En entrevista realizada en la casa de sus padres,Ana Gabriela, junto con su esposo, Ernesto Rodríguez, afirman que el neuropediatra ya la considera como candidata al uso de la cannabis con fines medicinales, para que el tratamiento, que no la curará, pueda lograr una mejor calidad de vida en la chiquilla y hacer menos difícil y más lento el deterioro de Melanie, quién a pesar de su edad no puede ir a la escuela, porque las educadoras no se hacen responsables en la institución, para la atención de la menor debido a la continuidad de las crisis, “no saben cómo tratarla, como reaccionar entre cada evento, su temor es quizá que pueda morir ahí y es un temor fundado por qué puede ocurrir”.

Actualmente Melanie camina, pero hubo un tiempo en que dejó de hacerlo y eso tarde que temprano va a volver a ocurrir, es decir que no podrá mover más sus extremidades, porque parte de la predicción para quienes padecen esta enfermedad es el deterioro crónico degenerativo de su cuerpo, hasta quedar en estado vegetativo. Casi no habla, sólo dice unas cuantas palabras y estas son cortadas o a medias, algunas inentendibles” precisa la madre.

Después de haber tenido una casa de Infonavit, que consideraron sería su hogar y patrimonio, tuvieron que traspasarla, ahora rentan con un familiar; vendieron su vehículo para pagar en el hospital, al médico y los medicamentos,  el padre de Gabriela les presta un vehículo para poder trasladar a la menor al hospital cada vez que se agrava su situación.

Además de la cannabis, Melanie también necesita de un casco protector, ya que como se ha mencionado, las crisis que padece son de todo tipo y ha tenido algunas afectaciones en cada caída por golpes que se ha dado, por lo que es necesario poder comprarle un casco que tiene un valor superior a los $33, 000.

Junto con otras personas que conocieron de la afección de Melanie, están organizando una kermés para el 30 de noviembre con el fin para recaudar fondos y comprar principalmente el casco protector, seguir atendiendo a la niña y comprando el medicamento, así como para poder pagar los 6,500 que les costará un frasco de cannabis de manera mensual.

“Muchos nos han criticado, aseguran que la enfermedad de nuestra hija no es real, pero solamente nosotros que la vemos diariamente cómo se consume, también nos vamos acabando junto con ella; ni siquiera tenemos ya un patrimonio para ofrecerles a nuestras hijas, ahora sólo nos ocupa la salud de Melanie. Tengo que estar las 24 horas pendiente de ella, pero cuando puedo, salgo a vender algunas cosas para ayudar a los gastos de la casa, porque independientemente de la salud de mi hija, también tenemos otra niña, va en segundo de primaria, también tenemos que atenderla. Mi esposo ha trabajado fuera mucho tiempo, en las minas de Durango y en otros lugares, para poder tener el seguro social, pero el trabajo se acabó y también la enfermedad de la niña lo obligó a que regresará. Ahora está trabajando aquí en Tepeji, en una compañía pero ahí no le dan, seguro y es poco el salario. Sí nos apoyan mis papás, pero a sus posibilidades, ellos no nos mantienen, nosotros somos gente de trabajo, y estamos atravesando por una situación difícil, a nadie se desea pasen por esto, por eso es que requerimos de su ayuda y participación en la kermés, que se llevará a cabo en la explanada frente a la iglesia de Tlaxinacalpan,  con lo que se pueda todo será bien recibido y mejor empleado para mejorar la salud de nuestra hija”, concluyó Ana Gabriela Pascual.