Todo es culpa del régimen neoliberal y de la falta de valores y de principios y de educación y es no tener madre…

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Por Beatriz Flores González

Dos millones de pesos para quien informe sobre la mujer y quienes participaron en el homicidio de Fátima.

¿Eso es lo que vale la pérdida de valores, de principios, la falta de educación dentro del seno familiar?

Dos millones de recompensa a quien proporciones datos de quien se llevó a la niña, una mujer que con toda tranquilidad, solamente volteando a ver si alguien la veía o seguía, a la que seguramente la niña conocía, porque en ningún momento en el video que circula en redes sociales, sacado de las cámaras de particulares, se le vio forzada o atemorizada. Iba confiada. Seguramente como alguien dijo, conocían muy bien su mecánica diaria, su costumbre, y la tardanza de la madre para recogerla del colegio, pudo haber sido planeada.  

Un peregrinar por instituciones para pedir ayuda y poder encontrarla con vida. Eso no ocurrió. Cuando la encontraron, fue escalofriante la noticia.  Un cuerpo desnudo dentro de una bolsa de plástico.  Con muchas versiones. Saqueada de su cuerpo, sin órganos. Que pudo haber sido violada, que le fue recortado el pelo para hacerla pasar como un niño.  Con una madre que resultó acusada de no tener la capacidad de poder cuidar a los hijos por alguna enfermedad mental.  Que hubo maltrato, varios reportes al DIF y que nadie hizo nada.

A final de cuentas, la madre fue quien inició la denuncia junto con sus familiares y no se despegaron, incluso fueron quienes más datos aportaron para que se hiciera la cronología del suceso.

Y cuando se encuentre a los culpables de este asesinato de una menor, ¿qué pasará con las personas que están al frente de la escuela primaria Enrique Rebsamen, de Santiago Tulyehualco en Xochimilco? ¿Porqué permitieron que una niña de 7 años se haya ido con alguien distinto a su mamá y minutos después de las 18:30 horas, en que ya comienza a oscurecerse en esta temporada? ¿Precisamente por la hora, mejor que se vayan y no tener que estar esperando a un padre o madre retrasada en tiempo? ¿Qué ocurrirá con los funcionarios negligentes que no hicieron su trabajo para poder encontrar a la niña con vida?

¿Y no hay cargo de conciencia de los padres que vieron que la niña no se fue con su madre y permitieron que caminara con otra persona, desconocida? O tal vez si la conocían y se hicieron de la vista corta, para después aparecer como los justicieros que quieren encontrar a quien privó de la vida a la menor y exigir que se haga justicia. ¿Dónde está la moral de esos padres que permitieron que una niña de 7 años se fuera sola o con alguien distinto, de esos maestros que ignoraron la falta de la madre para entregar a la niña o que simplemente abrieron la puerta para que cada estudiante saliera sin la correspondiente vigilancia?

El asesinato de Fátima como lo dijo el presidente de México, es el resultado de  una enfermedad social, se tiene que atender de fondo la problemática desde la familia.   La desintegración social, el desequilibrio emocional, la falta de oportunidades, la falta de moralidad en hombres y mujeres, la escasez de humanización, el incremento de desórdenes mentales, la creciente descomposición. Gran parte de la culpabilidad de estos homicidios son precisamente por esa indiferencia de cada persona que se contenta con conseguir y subsanar sus necesidades personales o del núcleo familiar propio y chínguense los demás.

Dos millones de pesos para localizar a los asesinos.   Y para sanar el dolor de la familia, ¿cuánto dinero hace falta? ¿Cuánto dinero se necesita para que los funcionarios de todos los niveles del gobierno cumplan con su trabajo? ¿Cuánto dinero hace falta para recuperar los valores en la familia? ¿Cuánto dinero se necesita para recuperar la confianza en la sociedad?

¿Es la distracción del gobierno para hacer pensar que se está trabajando en este caso y no se distraiga la sociedad de los asuntos que para la nación son de “verdadera importancia”, como la rifa de los millones que les va a dejar el avión presidencial?

Hoy fue Fátima.  Hace unos días una joven en un hotel, Joseline, asesinada por su novio quien después montó un teatro queriendo manifestar que se suicidaría porque estaba arrepentido, una semana de la horrible muerte de Ingrid.  En Hidalgo una joven mujer fue encontrada muerta a la orilla de la carretera Ixmiquilpan – El Cardonal, semi desnuda, con huellas de violencia y con herida de arma blanca en el cuello. 

Hace un par de años, en Oaxaca se habló de una niña de 13 años,  quemada golpeada, humillada y quemada por quedar embarazada de un sacerdote en Tuxtepec, Oaxaca, y al sacerdote nada le pasó.  Y en el 2015 en Lerma, Estado de México, la otra Fátima de 12 años, que tenía un excelente desempeño académico y que tres de sus vecinos la torturaron, la violaron, prácticamente la destazaron, le tiraron los dientes, le picaron un ojo, le cercenaron el pecho y la entrepierna de cada lado, la mataron con tres piedras en su cabeza. Y dos de sus homicidas podrían quedar libres

 Y lo único que se dice que todo es culpa del régimen neoliberal  y no  hay una condena enérgica por tanta muerte innecesaria de niñas, de jovencitas, de mujeres, en manos de criminales que según el presidente de México, son seres humanos que tienen derechos. 

¿Y los derechos de las víctimas, de las muertas de la manera más brutal? ¿Cuánto hay que pagar para salvaguardar esos derechos de las niñas, de los niños, de las muchachas, de las adultas? ¿Cuánto cuesta la recomposición social en nuestro país?

Según datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México,  entre enero del 2015 y julio del 2019 se registraron 3 mil 97 feminicidios en todo el país, de los cuales 37 fueron niñas de entre 0 y 17 años de edad.  en el 2016 se cometieron 53 feminicidios infantiles. 65 en el 2017, 86 en 2018, y 2019 fue el año más brutal para las niñas, hasta septiembre ya llevaban contabilizados 76, pero según cifras oficiales, fueron 1006 mujeres, entre ellas las menores, las que fueron  privadas de la vida en la modalidad de “feminicidio”.

Y en lo que va del 2020, son seis casos que han cimbrado al país. Fátima Cecilia, la niña de 7 años que fue secuestrada el 11 de febrero y encontrados sus restos dentro de una bolsa, con aparente sustracción de órganos.  Ingrid Escamilla, joven de 25 años asesinada el 9 de febrero por su pareja de 46 años, quien la apuñaló y desolló, echando parte de sus órganos en el drenaje y baño de la casa.  Minerva, de 42 años, asesinada el 1 de enero de este año, contaba con 42 años,  en el municipio de Aquismón, en San Luis Potosí, que fue apuñalada por Fernando, su pareja sentimental luego de salir de la celebración del año nuevo  María del Pilar, de 20 años, en San Miguel de Allende Guanajuato, asesinada el 22 de enero, por su ex pareja, quien la amenazó desde antes y le disparó en la cara.   Isabel Cabanillas, de 26 años, artista plástica, el 17 de enero desapareció en Ciudad Juárez, Chihuahua, encontrada con varias heridas de bala en el pecho dos días después. Janeth Rubí de 26 años, el 26 de enero, fue estrangulada en un cuarto de hotel en la alcaldía Cuauhtémoc. El sujeto con el que llegó, mayor a los 45 años, salió una hora después y dijo que ella saldría más tarde. Los empleados al ver la tardanza, entraron y vieron a la joven amarrada de pies y manos. 

Y por todas ellas, no han ofrecido recompensa.   ¿Cuántas muertes más de niñas, adolescentes, mujeres, se necesitan para abrir los ojos y tomar conciencia de que el problema está entre nosotros mismos? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que los monstruos no se crean debajo de las camas, si no después de salir de la cama?

¡YA BASTA! ¡NOS ESTÁN MATANDO! ¡YA NO MÁS VIOLENCIA DE GÉNERO! ¡YA NO MÁS MUERTES DE NIÑOS, NIÑAS, ADOLESCENTES, MUJERES! MERECEMOS VIVIR LIBRES, SIN MIEDO, EN LIBERTAD.