Los hospitales del IMSS de la región Tula Tepeji son el principal punto de contagio de Covid 19

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Por Beatriz Flores González

Tras la muerte de un trabajador del área de mantenimiento ocurrido la semana anterior, trabajadores del Hospital General de Zona 6, del IMSS, ubicado en Tepeji del Río colocaron una lona en la que reclamaban la falta de equipo de protección ante la contingencia del COVID 19,  señalando que como trabajadores de la salud, son los que están más expuestos a ser contagiados y lo peor de esta situación, que no por trabajar en el seguro social, tienen beneficios para ser atendidos, por el contrario, no son sujetos a realizarles la prueba, ya que estas son solo para la población.

Durante una entrevista con personal del nosocomio, del cual por evitar represalias no daremos nombres,  señalaron la preocupación que tienen, porque a pesar de que ha habido donaciones de empresas del equipo necesario para protegerse de un contagio, los directivos, comenzando con Gloria Dalila Martínez Cruz, directora del nosocomio, así como Griselda Ramírez como administradora, no se les hace entrega al personal, que tiene que comprarse equipo con su salario para poder evitar el contagio.

Los trabajadores del IMSS, de los que se cuentan con una plantilla laboral de más de 300 personas en los diferentes turnos y áreas del hospital, han tenido que enfrentar la burocracia y falta de sensibilidad de los directivos, quienes además han exigido no se dé información a los derechohabientes sobre los casos que han llegado con sospecha de padecer COVID 19, ya que no quieren según ellos, alarmar a la población, sin embargo, aseguran que son varios los pacientes que han tenido que ser trasladados al hospital de Tula, al no ser Tepeji un hospital Covid, con lo que aumenta la preocupación porque “no se están reportando los casos”.

Enfermeras de diferentes turnos indicaron que ahora por la pandemia, el área de urgencias se convirtió en el acceso para los pacientes sospechosos de portar el Coronavirus, al mismo tiempo que es el acceso de todo el personal, que no hay ninguna medida de protección para ellos, que tienen que entrar o salir por donde pasan los posibles contagiados.

Ahí mismo, se habilitó de manera eventual  el “triage respiratorio”, que no es más que el cubículo que usaban para atender las curaciones, el cual es un espacio muy reducido, que no cuenta con las medidas necesarias para evitar la propagación del contagio, es un lugar en el que hace mucho calor. Informaron que se está en proceso de convertir en un hospital híbrido, pero las condiciones son muy complicadas, ya que debería contar con un “aislado”, que actualmente está de manera improvisada.

Además de que el equipo que se utiliza, no es personal, si no que lo tienen que estar usando y dejando en una caja en el suelo, para que el turno siguiente lo lave y pueda ser utilizado.

Ante la presente fase 3 de la pandemia, la preocupación de los trabajadores de la salud es muy fuerte, ya que aseguran que al no contar con el equipo necesario para protegerse del coronavirus, da lo mismo que usen el escueto material que les proporcionan, entre ellos el cubre bocas, que no les protege de las comisuras de los labios, ya que es de un material rígido que no evita se escapen o entren los fluidos personales o de pacientes.

Dieron a conocer que el pasado sábado, la empresa Villadonga de Tula,” acudió a sanitizar el hospital, pero por fuera, “por dentro no se hace nada para protegernos”, indicaron los trabajadores.

Con relación a la lona de protesta que fue colocada, lamentaron que fuera el mismo líder sindical, el laboratorista Eduardo López, junto con “el ingeniero de mantenimiento”, fueran los que la retiraran, sin darles el apoyo que están solicitando, ya que en esta crisis, todo el personal de salud está expuesto a ser víctima de contagio y como ocurrió con su compañero, morir sin tener derecho siquiera a ser velado ni despedido por su familia.

Añadieron que las pruebas se hacen en Tepeji, pero de ahí son enviados los pacientes en Tula, en donde los ingresan y a los familiares les dicen de inmediato que están muy graves, como el caso de la empleada de lavandería, que el sábado fue enviada para allá, diciéndole a su esposo que se debería preparar para lo peor, ya que iba muy delicada, que el resultado de la prueba tarda por lo menos 7 días y que además, necesitaban realizarle una tomografía, pero que para poder hacerla, tendría que espera al menos 7 días por parte del instituto, pero “si podía hacerla de manera particular”, lo hiciera, lo cual se hizo al día siguiente, es decir, el domingo, en donde el familiar pudo ver a su paciente, la cual le dijo que ya no se sentía tan mal, cuando a él le habían apercibido de una gravedad casi mortal.

Enfermeras del nosocomio señalan la negligencia de los directivos del IMSS de Tepeji, así como de sus representantes sindicales, ya que al detectarse un caso positivo, se debe implementar un cerco sanitario, lo cual no hacen, ya que tanto en el caso del occiso, como de la trabajadora, ninguno de sus compañeros que han tenido contacto continuo, han sido aislados y por el contrario, siguen atendiendo como si nada pasara, a los derechohabientes.

“A pesar de que la prueba del compañero fallecido dio positivo al COVID 19, a ninguno de nosotros nos han hecho pruebas, ya que el epidemiólogo, Jeason Velasco, ha advertido que a él lo contrataron solo para aplicarla a la población sospechosa de portar el coronavirus,, que le fueron entregadas solamente 100 y “no las iba a desperdiciar con los trabajadores”.

“Estamos preocupados realmente, porque somos el contacto directo y permanente con los pacientes, han llegado donaciones que han hecho empresas como Pilgrims, como la de calcetines y otras más, pero el equipo llega a la dirección y de ahí no se reparte a todo el personal, son muy selectivos, la mayoría estamos muy expuestos.  Llegaron dos cajas con lentes de protección y a las enfermeras nos dan pero se tiene que lavar y desinfectar para que lo utilice el siguiente turno, cuando deberían ser personales. Pilgrims donó caretas, pero esas también son distribuidas de manera electiva”.

“Estamos en una fase 3 de la pandemia, a estas alturas, todos los pacientes que entran son sospechosos, hasta que con la prueba se demuestre lo contrario, y si por alguna causa uno de nosotros resulta contagiado, somos sujetos a contagiar por lo menos a 8 personas más, estamos expuestos y exponemos a la población, pero sobre todo a nuestra familia”, indicaron.

En casos muy precisos, comentaron que esta pandemia los está alejando de sus propias familias, “yo no puedo llegar y abrazar a mis hijos, tengo que dormir aparte, no me puedo quitar el cubreboca, no puedo estar cerca de ellos, no puedo ayudar con las tareas, ni bañar a mi bebé, por miedo a transmitir el virus si resulto contagiada, pero eso no es lo peor, porque a pesar de todas esas medidas, si por alguna circunstancia cualquiera de nosotros transmite a algún familiar y éste a pesar de no trabajar en el sector salud, tiene contacto con otros familiares, será una situación imposible de controlar”, afirmó entre lágrimas una de las trabajadoras, quien dice que ha exigido a sus representantes sindicales les den a conocer los resultados de los compañeros que han sido trasladados a Tula por sospecha, “no por morbo, si no por protección, debemos saber si tenemos que extremar las precauciones más de lo que ya lo estamos haciendo”.

Durante la semana pasada se recibieron de 4 a 5 personas diarias  en el triage respiratorio, tenemos dos personas hospitalizadas aisladas por sospecha de ser positivos. Los diagnósticos en la mayoría están siendo por neumonía, pero esta no es temporada de neumonías, si han estado surgiendo casos, pro no son reportados”.

“Pero también la gente debe entender y ponerse las pilas. Durante esta época, es cierto que ha disminuido la atención de urgencias, las consultas han bajado mucho, pero los derechohabientes siguen sin poner de su parte, no respetan la sana distancia, por las mañanas para el laboratorio siguen estando fuera muy juntos, las familias siguen saliendo a pasear con sus hijos, llevan a sus hijos a formarse al seguro, no temen al contagio de esta enfermedad, que es letal si le da a alguien que tiene otras enfermedades crónicas”.

Carencia de material y equipo

Tan solo en Tepeji del Río no cuentan con un gasómetro, esencial para los tratamientos en los pacientes; desde enero por clausura de la Cofeprise, no tienen rayos X, los estaban enviando a Tula, pero por descompostura, ya ni ese hospital tiene el servicio, ahora están saturando a Atotonilco de Tula.

En caso de continuar con la apatía, amenazas de despidos, falta de atención a ellos como trabajadores, van a realizar manifestaciones a donde tengan que hacerse y los escuchen, porque por un lado, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell informan que se está suministrando todo el equipo necesario para proteger al personal de salud, ellos son los testigos reales de que no ha sido así, ya que tan solo el día que colocaron la lona, vino personal del IMSS de Pachuca, a entregarles cubrebocas sencillos, ellos necesitan el N95, que está hecho de material calificado y que cumple con las medidas necesarias para su protección, el cual está siendo comprado con sus propios recursos, mismo que tiene un precio que va desde los 110 hasta los 150 pesos.  Asimismo les entregaron un traje quirúrgico, bata desechable, dos pares de guantes desechables, no quirúrgicos. 

“Todo el personal requiere de cubrebocas N95, trajes Tyvek o biológicos, botas, mascarillas, googles, porque insistimos, en fase 3 todos estamos expuestos y todos los casos son sospechosos, hasta que las pruebas demuestren lo contrario”, aseveraron.

También señalaron que desde hace semanas, de la plantilla de más de 300 trabajadores en el IMSS de Tepeji, se les dijo que todos aquellos que padecieran alguna enfermedad crónica, como diabetes, hipertensión, las embarazadas, las madres lactantes, debían solicitar su permiso para mantenerse en cuarentena preventiva; “aproximadamente la mitad ingresó su solicitud, no a todos se la autorizaron, sin embargo si hay compañeros que por su condición de salud se mantienen en su casa, lo que resulta también otro factor gravoso para nosotros, que nos obligan a cubrir dos servicios”.

Los trabajadores de la salud lamentan que los derechohabientes manifiesten sus frustraciones en ataques al personal del IMSS.  No todos son responsables de que a alguien del personal no de buen trato a algún paciente, “tampoco son los que pagan nuestro salario, tanto ellos aportan semanalmente su cuota, como nosotros lo hacemos, pero también nos vamos a ganar el sustento de nuestras familias con nuestro trabajo, con nuestra disposición de ayudar a encontrar la salud de los enfermos.  Lamentamos que solamente ataques recibimos quienes somos los que ahora estamos conteniendo de alguna manera la propagación del virus, con lo que contamos, con los que tenemos, pero con todo el gusto de poder servir a la sociedad”.

Aunado relataron que no por ser empleados del IMSS, tienen privilegios para ser atendidos. “Nosotros somos como cualquiera de los obreros, no tenemos beneficios, no somos como los trabajadores de CFE, o de Telmex, que tienen un consultorio específico para ser atendidos, somos empleados y trabajadores como el que más, aportamos igual que los obreros, trabajamos en beneficio de la salud, y además, lamentablemente a los compañeros que han dado positivo del COVID 19, no nos están considerando como riesgo de trabajo, si no como enfermedad general, así son las incapacidades que se les están entregando, con el 60 por ciento de sus prestaciones, sin considerar que ante la pandemia, es un riesgo de trabajo el contagio”, finalizaron.