Derechos humanos y dignidad en salud son cuestiones que a los gobiernos les vale madre

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Por Beatriz Flores González

Desde hace varios años la región sur del estado de Hidalgo está sufriendo una oleada agresiva de enfermedades que hacen parecer a las personas como limosneros en los centros de salud, clínicas, hospitales, pero también en los centros laborales, porque los empresarios despiden a los enfermos, no contratan a personas que no les vayan a rendir como esclavos y en muchas, los servicios y prestaciones laborales no son cumplidas para que el trabajador y su familia puedan ser atendidos en el seguro social.

Enfermedades como la diabetes mellitus, el cáncer en varias modalidades, la insuficiencia renal, son el tema de conversación diaria entre los habitantes de esta zona de la entidad.

El hospital Benito Juárez en la Ciudad de México llena sus instalaciones de enfermos de insuficiencia renal, lo más alarmante, es que esta enfermedad está atacando a los niños, a los jóvenes en edad productiva,   preocupa porque parece no haber freno  para este padecimiento, pero tampoco la intención de nadie, para buscar medidas de mitigación a todo lo que está afectando a la gente.

Cada día hay una noticia de que alguien ya murió, alguien ya no libró la batalla contra el cáncer, contra la insuficiencia renal, contra la diabetes.   Hay quienes se están preocupando por encontrar terrenos para convertirlos en cementerios, ya que los existentes son insuficientes para recibir a tanto cuerpo que tiene como destino ese lugar. Así la muerte haya sido por enfermedad, por accidente, por no nacidos o por longevidad. Sin duda ese es el destino de todo ser humano, somos mortales.

Pero es alarmante que se ocupen solo de buscar cementerios y no de generar políticas públicas de salud para frenar tanta muerte por estas enfermedades. Las reformas de salud en el IMSS, el ISSSTE, el Sector Salud, solo están retirando incluso los paliativos para los enfermos crónicos, porque ya en muchos lugares no les brindan la atención especializada, con los fármacos, las cirugías, etc., en lugar de promover acciones fuera del escritorio para “agarrar al toro por los cuernos” y buscar prevenir y no solo condenar a la muerte.

En entrevista con un paciente de insuficiencia renal,  Armando, quien tiene cuatro años de estar dialisado, con un mes de síntomas, cuando anteriormente era un joven sano, que trabajaba y abastecía parte de las necesidades del hogar, a punto de cumplir 28 años de edad, dice que quien padece esta enfermedad, solo espera el momento de la muerte, porque quedan peor que discapacitados,  ya que sus fuerzas merman considerablemente, no pueden hacer esfuerzos para levantar cosas pesadas, porque sufren crisis, su glucosa se eleva, la presión arterial hace que les parezca explotará su corazón, su cerebro a reventar, pierden la vista y son sujetos a una dependencia total para las diálisis, que no son nada baratas, si se las hacen en un consultorio o clínica particular, o los que se hemodialisan, que pagan hasta 10 mil pesos por sesión y tienen que acudir a por lo menos tres en la semana.

La enfermedad de los ricos que padecen los pobres. Así ha sido considerada la insuficiencia renal, porque a pesar de que muchos son los que se enferman, sin distinción de estatus social, tienen menos oportunidad de recuperar la salud los de la clase baja o los miserables, los que están condenados a morir sin remedio en más poco tiempo que cualquiera que tiene las posibilidades económicas de tratarse.

Pero insistiendo en que hay que buscar que se creen políticas públicas de prevención de estas enfermedades, hay que exigirle a los que ya están en puestos públicos que trabajen y no solo hagan como que trabajan. Que legislen, que apliquen recursos para realmente prevenir y no solo un paliativo o donativo de dos o tres mil pesos para los gastos funerarios.

Que obliguen a las empresas desde el gobierno estatal y federal a que deben manejar verdaderos estándares de limpieza y reducir la contaminación, que en la secretaría del trabajo y previsión social, que nada tiene que ver con los asuntos laborales y menos con lo de la previsión social de los trabajadores, a que realicen inspecciones continuas y profundas en las plantas de Kaltex, de Zaga, de Pilgrims, de la Refinería, de la carbonera, de las empresas Fud, las de alimentos en Atitalaquia, en todos los municipios y  que no solo acudan para tomarse la foto y haciendo con una libreta, como que toman apuntes y se van a tomar café con los empresarios.

Ya hemos dado cuenta de cómo operan en las empresas, que despiden, que no pagan, que vulneran los derechos de los trabajadores, al despedirlos, al no permitirles las incapacidades, al no tener medidas de salud en las empresas, en muchas de ellas ni los primeros auxilios les dan, pero lo más grave, que contratan al personal sin darles su inscripción  al seguro social.

En la misma entrevista con Armando, nos habló de su hermano, quien hace dos años murió por insuficiencia renal crónica, que no le fue detectada a tiempo, sus síntomas fueron distintos y solo una o dos semanas tuvo para vivir y padecer el diagnóstico, pero en un hospital del sector salud, porque la empresa Coppel, que en su eslogan dice, “mejora tu vida”, no le dieron el beneficio de estar asegurado para poder atenderse médicamente.

Empresa como esa, hay muchas,  que contratan con mentiras a la gente, que hay buenas y mejores prestaciones, pero al momento de contratar, les dicen estarán a prueba de  uno a tres meses, dependiendo de su desempeño, podrían  inscribirlos al seguro, sin importar si en ese lapso sufren un accidente, se enferman, o se mueren en el trayecto. Una clara violación a los derechos humanos del trabajador y a la estabilidad de una familia. Pero los gobernantes, los legisladores solo buscan preservar partidos políticos, enriquecer a quienes están en el poder y nunca han hecho nada, por realmente trabajar en favor de la sociedad.

Las empresas contaminantes, la cloración excesiva y la dureza del agua, la insensibilidad de los gobernantes y la falta de visión de los legisladores, solo están llevando a destruir los  derechos humanos y dignidad en salud, porque son cuestiones que les valen madre.

Es momento de hacer algo.   ¡Ya basta de tener una sociedad enferma y moribunda!