Por Beatriz Flores González
El hartazgo ciudadano de un gobierno que se engolosinó en buscar beneficios para quienes ejercieron el poder y no en el beneficio para los ciudadanos, hoy cobró una altísima factura, que han obligado a los otros competidores, José Antonio Meade Kuribreña, Ricardo Anaya y Jaime Rodríguez El Bronco, a emitir su mensaje, declarándolo vencedor.
 
El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, advierte que el buen juez por la casa empieza, señalando que no permitirá actos de corrupción, de nadie, ni siquiera de su familia.
 
Reafirma que bajará el gasto corriente y beneficiará al pueblo, asegurando que el Estado dejará de ser un comité que solamente beneficiaba a una minoría. El gobierno estará integrado por todos, atenderá y respetará a todos, pero dará preferecia a los más humildes y olvidados, especialmente a los pueblos indígenas de México.
 
Por el bien de todos, primero los pobres. Cambiará la estrategia fallida del combate a la inseguridad y violencia, atendiendo las causas. Convocará a representantes de Derechos Humanos, a líderes religiosos, a la ONU, para elaborar el plan de reconciliación para México, en su próximo gobierno.
 
Se compromete a tener amistad de todos los gobiernos de México y del mundo. Nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho. Buscará relación de amistad con el gobierno de Estados Unidos.
 
Andrés Manuel López Obrador logró en este tercer intento, ganar la presidencia de la República Mexicana. Reconoció el mensaje del presidente de México, Enrique Peña Nieto, en relación al triunfo. “Fue ejemplar la pluraridad y profesionalismo de la prensa, la radio y la televisión, los medios de comunicación no fueron como en otras ocasiones”.
 
Hará un gobierno de rectitud y justicia, “No les fallaré, no voy a decepcionar ni a traicionar al pueblo, porque tengo ideales y principios, pero también una ambición legítima de pasar a la historia como un buen presidente de México, poniendo en alto la grandeza de la patria, construyendo una sociedad mejor”.
 
La historia del país, aunque se perfilaba así ocurriría, más nada se daba por sentado, ha dado un giro impresionante. Un país que será gobernado por primera vez, por un hombre de izquierda, que nació políticamente en la derecha, pero que se hartó de las traiciones y la falta de oportunidades que el partido en el poder, hoy derrotado y humillado, siempre impidió el progreso del país a cambio del crecimiento económico solo de quienes ostentan cargos de servicio público.
 
Las expectativas son muchas. El pueblo de México ha decidido con su voto a quienes apoyarán a López Obrador en su camino en la presidencia. Muchos “advenedizos”, se vieron beneficiados con el efecto en cascada del político tabasqueño. Ojalá todos esos no sean un lastre en los próximos seis años y permitan concretar las promesas que hoy reafirma en su mensaje.
 
Ni Cuba, ni Venezuela, debe ser México el país que el día de mañana continúe luchando, creciendo, que aprenda a crecer y a disfrutar de ese crecimiento en lo político, en lo social, en lo económico, en lo general. Que no haya represión de ninguna, porque hoy lo ha refrendado López Obrador, permitirá la libre expresión, la libre elección sexual, la ideología de credo, todo tendrá respeto.
 
Millones de mexicanos se fanatizaron y hoy festejan este inminente triunfo. Esos mismos el día de mañana regresarán a sus puestos de trabajo, quienes los tengan, quienes no, estarán a la espera de ser beneficiados por los “apoyos” que ha comprometido López Obrador. Ojalá no se den de topes si no salen beneficiados.
 
Y ojalá, este sueño de color Morena, les dure mucho tiempo, o nos dure a todos los mexicanos, pero más allá del sueño, que se conviertan en realidades que realmente lleven a la transformación del país y por supuesto, al crecimiento económico y social de cada mexicano y no pase como con Vicente Fox, en la famosísima alternancia política que hoy por hoy, solo representa una vergüenza nacional, pero más allá, quien gobernó al país, que ahora evidencia una actitud mental deficiente y que se antoja para elaborar miles de memes, en los que llore, grite, exija e implore, no le quiten su pensión, porque si no, ni siquiera para “los frijolitos”, le va a alcanzar.
 
Seis años se dicen fácil, pero mucho más fácil es que el tiempo pase y que al rato, no diga que no le fueron suficientes esos mismos años y empiece a buscar culpables, porque ah, como se les da eso de andar de quejumbrosos a todos los políticos, pero que no se le olvide que el pueblo, el pueblo ya despertó, y por ahí anda un tigre o muchos sueltos, así como diablos que se aparecerán o andan rondando los buenos “sentimientos” de ese soñador.
¡Que viva México, que vivan los mexicanos, que viva la democracia!
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