De Sedesol a Sedatu ¿Homologación, premio o degradación de cargo?

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Por Beatriz Flores González

Tras los bochornosos hechos en los que se vio involucrado Onésimo Serrano González, hasta el día de hoy a la 1 de la tarde, delegado de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en Hidalgo, de manera inmediata por parte de las “altas esferas”, se dio un enroque de funcionarios, “bajando al hidalguense que desde hace más de dos años, levantó la delegación a su cargo, generando números negros y cierta credibilidad en los programas que ahí se han manejado, para colocarlo como delegado ahora al frente de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial Urbano (Sedatu).

Publicaciones de una fanpage de Facebook, en las que según daban a conocer  hechos que intervenían la vida privada de  Montserrat Ortiz Segovia, coordinadora de los Comedores Comunitarios, en las que involucraban supuestas charlas  íntimas e intercambio de fotos  entre ella y  el funcionario ahora removido,  generaron conferencias de prensa aclaratorias con lectura de comunicados,  en las que parecía más que nada, una justificación a esos supuestos actos para lavar la “honra” de la funcionaria y del delegado. Vale reconocer que tienen derecho ambos a defenderse y sobre todo, como cualquier ciudadano, a exigir respeto por su vida privada y a la joven en su dignidad como mujer. Eso no se discute.

Sin embargo, al parecer estos actos no convencieron a los mandos federales, por lo que decidieron frenar la ascendente trayectoria de Onésimo Serrano González, al “degradarlo” de la Sedesol, que es la “caja fuerte” que financia las campañas políticas, gracias a la inmensidad de programas federales con los que los votantes cautivos solo tienen que extender la mano para hacerse merecedor de un proyecto.

Dichos proyectos mermaron mucho, ya que los “recortes presupuestales”, alcanzan cada día para beneficiar a menos gente, por el ahorro que se tiene que realizar para la “conciencia” del voto que están preparando para el siguiente año, que se llevará a cabo la renovación presidencial.

Este enroque de funcionarios  deja una lectura clara de que se tiene que frenar a quien desde hace mucho tiempo está trabajando por alcanzar un cargo más grande en la entidad, podría decirse que “es una aspiración genuina” para la siguiente gubernatura.  Aún estamos a cinco años de distancia, pero no conviene a muchos priístas resentidos, o los que van formados y levantando la mano desde hace años, que se meta mano a la canasta, de por sí, ya muy saqueada en la entidad.

Hay quienes han calificado el desempeño de Onésimo Serrano como gris, sin muchos resultados. Los cierto es que de acuerdo a la propia semblanza que su área de comunicación social compartió, son ya 36 años de servicio público político, comparándose con el diputado federal Fernando Moctezuma Pereda, quien también es un viejo político que está esperando una oportunidad para buscar la gubernatura, misma que le fue “arrebatada” en la pasada elección, cuando creyó, que ya le tocaba.

Serrano González ha avanzado, pero su paso no podía pasar desapercibido y comenzaron a orquestarle esos supuestos “amoríos extramaritales”, que a final de cuentas, si vino a empañar esos 36 años de servicio.  Esa fanpage de Facebook, dedicada además de robar información de medios de prestigio, con reporteros hechos al tesón del trabajo diario, también logró robar la tranquilidad de este funcionario, que si no lo hicieron a un lado, si fue un aviso de que “nadie avanza si no hay permiso dado”.

En fin. En la Sedatu hay mucho por hacer. Los programas federales como en la Sedesol, también han sido reducidos. Esperemos que su con habilidosa experiencia, pronto pueda hablarse de números negros y sobre todo, no de convencimiento o de “conciencia electoral”  para allegar a la gente los beneficios y no solamente sean durante las campañas políticas.

Veremos también el desempeño de Víctor Velasco al frente de la Sedesol.  A ver si esa fanpage que no paga ningún impuesto y que no tiene control sobre lo que publica, además de plagiar información, le permite trabajar o le pone el pie, como lo hizo con el ahora delegado de la Sedatu.